18 noviembre, 2009
no leas que hace mal
En Rusia
Autores señalados por incitar a usar drogas
El servicio Antidrogas "desaconseja" 37 libros, de escritores como Tom Wolfe o Arturo Pérez Reverte.
Por: EFE. Moscú
El servicio antidrogas ruso ha incluido, como parte de una campaña de prevención, una lista con 37 libros desaconsejados que distribuyó en varias bibliotecas. El cronista Hunter Thompson, el novelista beatnik William Burroughs, Tom Wolfe o el español Arturo Pérez Reverte son algunos de los autores cuyas obras desaconseja el Servicio Federal de Lucha Antidrogas por contener "elementos de propaganda de narcóticos y sustancias psicoactivas", informó la agencia EFE.
La medida trascendió cuando una bibliotecaria de Orsk, una ciudad ubicada en la región de los Urales, denunció en su blog haber recibido una lista de libros que se "recomendaba no entregar a los lectores". Entre los libros desaconsejados hay monografías o manuales sobre sustancias alucinógenas, varios libros periodísticos y novelas como La Reina del Sur, en la que Pérez Reverte cuenta la vida de una mexicana que se asocia con unos mafiosos rusos para armar una red de tráfico que entra drogas a Europa través del estrecho de Gibraltar.
Una mirada en la oscuridad, del escritor de ciencia ficción Philip K. Dick, varios libros del escocés Irvine Welsh (autor de novelas como Trainspotting o La casa del ácido) o Marica, de William Burroughs, son algunos de los títulos desaconsejados. Además, la lista incluye libros como Miedo y asco en Las Vegas, de Hunter Thompson, y Gaseosa de ácido eléctrico ("The electric Kool-Aid acid test", de 1968), en la que Tom Wolfe novela un viaje psicodélico del novelista Ken Kesey. Entre las autores rusos figura Mark Levi por Novela con la cocaína, publicada en 1935.
Autores señalados por incitar a usar drogas
El servicio Antidrogas "desaconseja" 37 libros, de escritores como Tom Wolfe o Arturo Pérez Reverte.
Por: EFE. Moscú
El servicio antidrogas ruso ha incluido, como parte de una campaña de prevención, una lista con 37 libros desaconsejados que distribuyó en varias bibliotecas. El cronista Hunter Thompson, el novelista beatnik William Burroughs, Tom Wolfe o el español Arturo Pérez Reverte son algunos de los autores cuyas obras desaconseja el Servicio Federal de Lucha Antidrogas por contener "elementos de propaganda de narcóticos y sustancias psicoactivas", informó la agencia EFE.
La medida trascendió cuando una bibliotecaria de Orsk, una ciudad ubicada en la región de los Urales, denunció en su blog haber recibido una lista de libros que se "recomendaba no entregar a los lectores". Entre los libros desaconsejados hay monografías o manuales sobre sustancias alucinógenas, varios libros periodísticos y novelas como La Reina del Sur, en la que Pérez Reverte cuenta la vida de una mexicana que se asocia con unos mafiosos rusos para armar una red de tráfico que entra drogas a Europa través del estrecho de Gibraltar.
Una mirada en la oscuridad, del escritor de ciencia ficción Philip K. Dick, varios libros del escocés Irvine Welsh (autor de novelas como Trainspotting o La casa del ácido) o Marica, de William Burroughs, son algunos de los títulos desaconsejados. Además, la lista incluye libros como Miedo y asco en Las Vegas, de Hunter Thompson, y Gaseosa de ácido eléctrico ("The electric Kool-Aid acid test", de 1968), en la que Tom Wolfe novela un viaje psicodélico del novelista Ken Kesey. Entre las autores rusos figura Mark Levi por Novela con la cocaína, publicada en 1935.
Adivine un número
Traigo otra contratapa de Página12 del genial Adrián Paenza.
Quiero comprobar algo con usted. Sé que no me puede contestar pero le voy a proponer algo para que hagamos (juntos) mentalmente y veamos qué sucede.
Antes de avanzar, quiero ponerme de acuerdo en algo con usted. Quiero numerar las letras. O sea, teniendo en cuenta el orden alfabético, quiero asociarle un número a cada una. En todo caso, queda así:
A 1
B 2
C 3
D 4
E 5
F 6
G 7
H 8
I 9
J 10
K 11
L 12
M 13
N 14
O 15
P 16
Q 17
R 18
S 19
T 20
U 21
V 22
W 23
X 24
Y 25
Z 26
Es decir, hemos numerado el alfabeto.
Dicho esto, le propongo lo siguiente:
a) Piense un número cualquiera entre 1 y 9. Obviamente, aunque me lo quiera decir, no va a poder.
b) Multiplíquelo por 9.
c) Al resultado, súmele los dígitos.
d) Al resultado, réstele 4.
e) Ahora, usted obtuvo un número de un solo dígito.
f) Fíjese la letra que tiene asociada.
g) Piense en un animal que empiece con esa letra.
h) De vuelta el diario y mire al final de esta nota. (Elefante)
Verá que yo sé qué animal pensó usted.
Explicación de la respuesta
Sí. Usted tuvo que haber pensado en el animal que figura al final de esta nota. Si es así, trate de deducir usted por qué y cómo yo pude haberlo sabido.
Si usted no pensó en elefante, es porque debe haber hecho mal alguna cuenta, o bien pensó en algún otro animal (que yo no conozco) que empiece con la letra E.
En cualquier caso, trate de pensar por usted misma/mismo, por qué la letra que siempre resulta de haber hecho el proceso anterior termina siendo la letra “e”. O bien, el número cinco es el que se obtiene siempre como resultado final.
Me explico. Al principio, yo le pedí que usted eligiera un número cualquiera entre 1 y 9.
Después le pedí que lo multiplicara por nueve. Fíjese conmigo cuáles son los posibles resultados que se pueden obtener.
Si usted eligió el 1, al multiplicarlo por 9, obtiene 9.
Si usted eligió el 2, al multiplicarlo por 9, obtiene 18.
Si usted eligió el 3, al multiplicarlo por 9, obtiene 27.
Y así siguiendo:
Si eligió 4, obtiene 36.
Si eligió 5, obtiene 45.
Si eligió 6, obtiene 54.
Si eligió 7, obtiene 63.
Si eligió 8, obtiene 72, y finalmente,
Si eligió 9, obtiene 81.
Es decir los posibles resultados son: 9, 18, 27, 36, 45, 54, 63, 72, 81. O sea, ¡la tabla del 9!
Pero si usted ahora suma los dígitos de cada uno de los números que figuran acá arriba –hágalo–, va a advertir que siempre suman 9.
9 ya es 9
1+8 = 9
2+7 = 9
3+6 = 9
4+5 = 9
... y así hasta el final: 8+1= 9
Luego, no importa qué número eligió usted, al multiplicarlo por 9 (ya lo convirtió en un múltiplo de 9, que es lo que yo quería) y al sumarle los dígitos, el resultado ¡le tiene que dar 9!
Como después yo le pedí que le restara 4, inexorablemente a usted le tiene que dar el número 5. Y el número 5 tiene asociada la letra E.
Y si después, para terminar, yo le pido que piense en un animal que empiece con la letra “e”, ¿cuántos animales usted conoce además de “elefante” que empiecen con “e”?
Así fue como yo pude deducir lo que usted había pensado. ¿No es un muy lindo problema?
Quiero comprobar algo con usted. Sé que no me puede contestar pero le voy a proponer algo para que hagamos (juntos) mentalmente y veamos qué sucede.
Antes de avanzar, quiero ponerme de acuerdo en algo con usted. Quiero numerar las letras. O sea, teniendo en cuenta el orden alfabético, quiero asociarle un número a cada una. En todo caso, queda así:
A 1
B 2
C 3
D 4
E 5
F 6
G 7
H 8
I 9
J 10
K 11
L 12
M 13
N 14
O 15
P 16
Q 17
R 18
S 19
T 20
U 21
V 22
W 23
X 24
Y 25
Z 26
Es decir, hemos numerado el alfabeto.
Dicho esto, le propongo lo siguiente:
a) Piense un número cualquiera entre 1 y 9. Obviamente, aunque me lo quiera decir, no va a poder.
b) Multiplíquelo por 9.
c) Al resultado, súmele los dígitos.
d) Al resultado, réstele 4.
e) Ahora, usted obtuvo un número de un solo dígito.
f) Fíjese la letra que tiene asociada.
g) Piense en un animal que empiece con esa letra.
h) De vuelta el diario y mire al final de esta nota. (Elefante)
Verá que yo sé qué animal pensó usted.
Explicación de la respuesta
Sí. Usted tuvo que haber pensado en el animal que figura al final de esta nota. Si es así, trate de deducir usted por qué y cómo yo pude haberlo sabido.
Si usted no pensó en elefante, es porque debe haber hecho mal alguna cuenta, o bien pensó en algún otro animal (que yo no conozco) que empiece con la letra E.
En cualquier caso, trate de pensar por usted misma/mismo, por qué la letra que siempre resulta de haber hecho el proceso anterior termina siendo la letra “e”. O bien, el número cinco es el que se obtiene siempre como resultado final.
Me explico. Al principio, yo le pedí que usted eligiera un número cualquiera entre 1 y 9.
Después le pedí que lo multiplicara por nueve. Fíjese conmigo cuáles son los posibles resultados que se pueden obtener.
Si usted eligió el 1, al multiplicarlo por 9, obtiene 9.
Si usted eligió el 2, al multiplicarlo por 9, obtiene 18.
Si usted eligió el 3, al multiplicarlo por 9, obtiene 27.
Y así siguiendo:
Si eligió 4, obtiene 36.
Si eligió 5, obtiene 45.
Si eligió 6, obtiene 54.
Si eligió 7, obtiene 63.
Si eligió 8, obtiene 72, y finalmente,
Si eligió 9, obtiene 81.
Es decir los posibles resultados son: 9, 18, 27, 36, 45, 54, 63, 72, 81. O sea, ¡la tabla del 9!
Pero si usted ahora suma los dígitos de cada uno de los números que figuran acá arriba –hágalo–, va a advertir que siempre suman 9.
9 ya es 9
1+8 = 9
2+7 = 9
3+6 = 9
4+5 = 9
... y así hasta el final: 8+1= 9
Luego, no importa qué número eligió usted, al multiplicarlo por 9 (ya lo convirtió en un múltiplo de 9, que es lo que yo quería) y al sumarle los dígitos, el resultado ¡le tiene que dar 9!
Como después yo le pedí que le restara 4, inexorablemente a usted le tiene que dar el número 5. Y el número 5 tiene asociada la letra E.
Y si después, para terminar, yo le pido que piense en un animal que empiece con la letra “e”, ¿cuántos animales usted conoce además de “elefante” que empiecen con “e”?
Así fue como yo pude deducir lo que usted había pensado. ¿No es un muy lindo problema?
15 noviembre, 2009
guerrita
Entre el 16 y el 27 de noviembre el ejército de Brasil simulará una guerra. Es de mentirita, se supone que son dos países ficticios, el amarillo contra el verde. El amarillo se sitúa en la parte occidental de Río Grande del Sur, y que si fuera verdad se deduce que es Paraguay
El contexto, como si fuera una misión del viejo T.E.G "La nación supuestamente viene enfrentando una crisis energética causada por el agotamiento de sus campos petrolíferos. Serios discursos inflamados por ideales nacionalistas de un gobierno populista provocan un agravamiento en las relaciones con el País Verde.
Y así como es de mentirita, da miedito. Simular una guerra es pensar en las probabilidades de una verdadera. Nadie se prepara si no piensa que algo puede suceder.
Después del apagón del otro día de los dos países, sugerir que justamente el motivo de esta simulación es la crisis energética, llama la atención.
Así son las guerrar, yo quiero lo que tú tienes, lo que antes compartíamos lo quiero sólo para mí.
Pequeños divorcios sin una sensata separación de bienes.
Leer la nota sobre la simulación de guerra en 180.com.uy: Brasil prepara simulacro de guerra dirigido al Paraguay
La fuente de 180 es: Mabel Rehnfeldt, ABC Paraguay
El contexto, como si fuera una misión del viejo T.E.G "La nación supuestamente viene enfrentando una crisis energética causada por el agotamiento de sus campos petrolíferos. Serios discursos inflamados por ideales nacionalistas de un gobierno populista provocan un agravamiento en las relaciones con el País Verde.
Y así como es de mentirita, da miedito. Simular una guerra es pensar en las probabilidades de una verdadera. Nadie se prepara si no piensa que algo puede suceder.
Después del apagón del otro día de los dos países, sugerir que justamente el motivo de esta simulación es la crisis energética, llama la atención.
Así son las guerrar, yo quiero lo que tú tienes, lo que antes compartíamos lo quiero sólo para mí.
Pequeños divorcios sin una sensata separación de bienes.
Leer la nota sobre la simulación de guerra en 180.com.uy: Brasil prepara simulacro de guerra dirigido al Paraguay
La fuente de 180 es: Mabel Rehnfeldt, ABC Paraguay
08 noviembre, 2009
dipsomanía
Había aprendido la palabra dipsómano y andaba con ganas de estamparla en la jeta de algún escabiado, porque sí, porque estaba triste y algo había que hacer.
Hacía rato que estaba en el boliche, repasando de memoria las estrofas de Nostalgia, admirando la prosa de Cadícamo pero no por el arte. O sí, por el arte del arte que logra que la vida lo imite. Recitaba despacito mirando a ningún lado "Nostalgias de escuchar su risa loca y sentir junto a mi boca como un fuego su respiración. Angustia de sentirme abandonado y pensar que otro a su lado pronto... pronto le hablará de amor..."
Del otro lado un rubito pide un mojito sin alcohol para ahogar las penas en hierbabuena.
El hombre cambia de disco y empieza tartamudeando La última curda, pero se saltea buena parte y hace hincapié en "hablame simplemente de aquel amor ausente tras un retazo del olvido". Repite "retazo del olvido". Da vuelta, mira al costado y con voz fuerte declara: "pero qué retazo de olvido, flor de retazo, cual retazo de los cielos de los cielos".
"Se olvidó de todo carajo".
Y se acercó al rubito que tomaba mojito sin alcohol y le dijo "a vos no, a vos no puedo decirte dipsómano, porque vos no sos dipsomaníaco, pero a quién le digo, a quién se lo digo, ché bó".
De pura casualidad pasó frente al espejo y se vio, vio un hombre conocido pero viejo, y dijo "a vos, a vos mismo, borracho de mierda".
Hacía rato que estaba en el boliche, repasando de memoria las estrofas de Nostalgia, admirando la prosa de Cadícamo pero no por el arte. O sí, por el arte del arte que logra que la vida lo imite. Recitaba despacito mirando a ningún lado "Nostalgias de escuchar su risa loca y sentir junto a mi boca como un fuego su respiración. Angustia de sentirme abandonado y pensar que otro a su lado pronto... pronto le hablará de amor..."
Del otro lado un rubito pide un mojito sin alcohol para ahogar las penas en hierbabuena.
El hombre cambia de disco y empieza tartamudeando La última curda, pero se saltea buena parte y hace hincapié en "hablame simplemente de aquel amor ausente tras un retazo del olvido". Repite "retazo del olvido". Da vuelta, mira al costado y con voz fuerte declara: "pero qué retazo de olvido, flor de retazo, cual retazo de los cielos de los cielos".
"Se olvidó de todo carajo".
Y se acercó al rubito que tomaba mojito sin alcohol y le dijo "a vos no, a vos no puedo decirte dipsómano, porque vos no sos dipsomaníaco, pero a quién le digo, a quién se lo digo, ché bó".
De pura casualidad pasó frente al espejo y se vio, vio un hombre conocido pero viejo, y dijo "a vos, a vos mismo, borracho de mierda".
07 noviembre, 2009
ataque de pánico - Montevideo de terror
06 noviembre, 2009
La tecnología es cuestión de sexos
El hombre, 'sobrao' y manazas; la mujer 'pelmica', pero resolutiva, según el teléfono de ayuda Helpline
JAVIER MARTÍN - Barcelona - 06/11/2009 - El País de Madrid
Ante el manual de instrucciones de una impresora o de una cafetera, el hombre y la mujer no se comportan de igual modo. El hombre ni lo lee, la mujer, sí. Esta es una de las primeras conclusiones de Helpline , una empresa dedicada a ayudar telefónicamente a la gente que tiene problemas con sus aparatos domésticos, desde la batidora al módem.
Las conclusiones del estudio se basan en las 75.000 llamadas de socorro recibidas en este servicio británico, entre el 25 de septiembre y el 23 de octubre. La primera sorpresa es que el 64% de los hombres que pide ayuda lo hace sin haberse leído las instrucciones de aparato, un comportamiento que baja al 24% en el caso de las mujeres. Las consecuencias de esta actitud se ven rápidamente: el problema que tenía un 12% de los hombres simplemente se solucionó enchufando el aparato o apretando el interruptor "on"; un 7% en el caso de las mujeres.
En el blog de Helpline se encuentra una apostilla firmada por Archie, en donde se mofa de esta actitud: "Un machote machaca los botones con sus gigantescos dedos hasta que el aparato funciona...o se rompe. Simplemente, es algo genético".
Sí, es cierto, la mujer habla más por teléfono que los hombres, según Helpline: un 32% más discutiendo puntillosamente el problema, pero, aparte de que a los socorristas de Helpline les gusta más tratar con mujeres, resulta que los rapidillos de los hombres, en un 47% de los casos (el doble que las mujeres) vuelve a llamar porque lo que creía tener claro, resultó que no era así.
La experiencia de Helpline, aparentemente frívola, es finalmente un gran estudio psicosocial del comportamiento de los sexos. Fíjense si no: un 17% de mujeres llaman con el electrodoméstico funcionándola la perfección para preguntar si está haciendo las cosas bien. Sólo ocurre lo mismo con el 9% de los machos. Conclusión de la bloguera Archie: "de acuerdo con las estadísticas parece que las mujeres están menos dotadas técnicamente, pero siguen mejor las instrucciones; mientras que los hombres están más inclinados a lo técnico, pero les pierde su confianza".
El servicio de Helpline cuesta tres libras mensuales y a él se han suscrito ya 120.000 personas.
© EDICIONES EL PAÍS S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid [España] - Tel. 91 337 8200
JAVIER MARTÍN - Barcelona - 06/11/2009 - El País de Madrid
Ante el manual de instrucciones de una impresora o de una cafetera, el hombre y la mujer no se comportan de igual modo. El hombre ni lo lee, la mujer, sí. Esta es una de las primeras conclusiones de Helpline , una empresa dedicada a ayudar telefónicamente a la gente que tiene problemas con sus aparatos domésticos, desde la batidora al módem.
Las conclusiones del estudio se basan en las 75.000 llamadas de socorro recibidas en este servicio británico, entre el 25 de septiembre y el 23 de octubre. La primera sorpresa es que el 64% de los hombres que pide ayuda lo hace sin haberse leído las instrucciones de aparato, un comportamiento que baja al 24% en el caso de las mujeres. Las consecuencias de esta actitud se ven rápidamente: el problema que tenía un 12% de los hombres simplemente se solucionó enchufando el aparato o apretando el interruptor "on"; un 7% en el caso de las mujeres.
En el blog de Helpline se encuentra una apostilla firmada por Archie, en donde se mofa de esta actitud: "Un machote machaca los botones con sus gigantescos dedos hasta que el aparato funciona...o se rompe. Simplemente, es algo genético".
Sí, es cierto, la mujer habla más por teléfono que los hombres, según Helpline: un 32% más discutiendo puntillosamente el problema, pero, aparte de que a los socorristas de Helpline les gusta más tratar con mujeres, resulta que los rapidillos de los hombres, en un 47% de los casos (el doble que las mujeres) vuelve a llamar porque lo que creía tener claro, resultó que no era así.
La experiencia de Helpline, aparentemente frívola, es finalmente un gran estudio psicosocial del comportamiento de los sexos. Fíjense si no: un 17% de mujeres llaman con el electrodoméstico funcionándola la perfección para preguntar si está haciendo las cosas bien. Sólo ocurre lo mismo con el 9% de los machos. Conclusión de la bloguera Archie: "de acuerdo con las estadísticas parece que las mujeres están menos dotadas técnicamente, pero siguen mejor las instrucciones; mientras que los hombres están más inclinados a lo técnico, pero les pierde su confianza".
El servicio de Helpline cuesta tres libras mensuales y a él se han suscrito ya 120.000 personas.
© EDICIONES EL PAÍS S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid [España] - Tel. 91 337 8200
lucha libre
El violinista se sienta en la silla dispuesta en el centro del escenario. La luz cenital le da relieve a la postura, está tan derecho que resulta sospechoso. ¿Se sentirá cómodo? ¿Le dolerá la espalda al final?
Poco le importa a él que uno se pregunte esas nimiedades.
Acaba de hacer sonar las cuerdas de una manera extraña y el violín sangra.
La tensión del cuerpo, la mano ligera que se deja llevar por el ritmo, o tal vez es al revés.
La muñeca de la mano derecha tiene el poder y el violín no para de sangrar.
El violinista sustituye el arco, sostiene por una cuchilla, hiere las cuerdas, raya la madera y el violín además de sangrar grita y se desespera, lucha contra el violinista, pero él lo tiene atrapado entre el mentón y la mano izquierda, bien apretado.
Ahora no hay duda, le va a doler la espalda al final, no puede ser que aguante tanto tiempo tan derechito. Entre la lucha y la postura va a quedar doblado el muy asesino de violines y menos mal que no es un Stradivarius. Pobre violín.
Poco le importa a él que uno se pregunte esas nimiedades.
Acaba de hacer sonar las cuerdas de una manera extraña y el violín sangra.
La tensión del cuerpo, la mano ligera que se deja llevar por el ritmo, o tal vez es al revés.
La muñeca de la mano derecha tiene el poder y el violín no para de sangrar.
El violinista sustituye el arco, sostiene por una cuchilla, hiere las cuerdas, raya la madera y el violín además de sangrar grita y se desespera, lucha contra el violinista, pero él lo tiene atrapado entre el mentón y la mano izquierda, bien apretado.
Ahora no hay duda, le va a doler la espalda al final, no puede ser que aguante tanto tiempo tan derechito. Entre la lucha y la postura va a quedar doblado el muy asesino de violines y menos mal que no es un Stradivarius. Pobre violín.
05 noviembre, 2009
La CIA controla las redes sociales
La CIA se enreda en la Red
La agencia de inteligencia compra Visible Technologies, empresa dedicada a controlar las redes sociales
DAVID ALANDETE - Washington - 05/11/2009 - El País de Madrid
Si no puedes controlarlos, cómpralos. A la CIA le hacía falta una mayor presencia en las redes sociales de Internet. Hasta el momento, su perfil en Facebook es tan invisible como sus agentes secretos, disimulado involuntariamente en una maraña de bromas y críticas nada veladas. De ese modo, la Agencia ha decidido invertir dinero en una empresa, Visible Technologies, que se dedica a controlar las redes sociales de Internet para ver qué temas están en ciernes, qué ideas se propagan online y qué nodos de la red ejercen más influencia. Espionaje del siglo XXI, encauzado a través de un módem.
La CIA, a través de un poco conocido departamento llamado Servicio Clandestino Nacional, entró en Facebook hace dos años, con la intención de contratar a agentes que se manejaran en las redes. En aquel momento, un desembarco semejante causó indignación entre muchos usuarios. Se crearon grupos como el de "Facebook controlado por la CIA". En ellos se recordaba que la política de privacidad de Facebook establece que la empresa "puede desvelar información que se crea necesaria para cumplir con la ley", según sus estatutos. Existe un grupo, administrado por Lindberg Williams, cuyo objetivo es forzar a la CIA a abandonar Facebook. Tiene ya 870 miembros, que exigen a la CIA que no busque currículums ni datos personales a través de esa red social. "En nombre de las libertades civiles, y por respeto a lo hermosamente democrático que es Facebook, los miembros registrados en este grupo alzamos nuestras voces en protesta por la llegada de la CIA a la comunidad de Facebook e insistimos en que no recoja nombres, información biográfica ni los currículums de nadie", dice el administrador. No hacía falta pedir tanto.
Dos años después de infiltrarse en Facebook, la CIA parece haberse perdido en un laberinto de parodias. Hay en Facebook al menos cinco páginas con el logo oficial de la Agencia. Otras cuatro refieren al nombre completo de la organización: Agencia Central de Inteligencia. Hay una decena de grupos creados por supuestos admiradores y falsos agentes. Es difícil saber cuál es el verdadero y cuál es el falso. El más popular, que cuenta con más de 4.400 miembros, lo administran un ciudadano israelí, un norteamericano y un turco. Tiene 200 fotos, de carteles de Bin Laden con el lema 'se busca', e imágenes creadas para apoyar una posible teoría conspiratoria en los ataques terroristas contra el Pentágono y Nueva York en 2001.
Hay otra página que parece real, con el logo pertinente de nuevo y 1.700 seguidores. Incluye alguna nota de prensa creíble y... documentos desclasificados que demuestran la existencia de extraterrestres. Falsa, pues. O por lo menos, no oficial. Analizando la página en más detalle se descubre que ofrece una imagen con la firma del presidente Barack Obama y fotos del ex presidente George Bush con líderes árabes, con el pie de foto: "socios y conexiones de EE UU".
La verdadera página tiene sólo unos 80 seguidores. En ella se anima a los miembros de Facebook a hacerse seguidores de la agencia y a "colgar las preguntas que puedan tener en la pizarra". De momento nadie se ha atrevido a pedir consejo. La eterna némesis de la CIA, el FBI, está mucho mejor organizado y actúa con menos secretismo. Tiene una página identificable, con más de 10.300 seguidores. Tan avanzado tecnológicamente está el Buró, que dispone de su propia aplicación para iPhone, con las fotos y las descripciones de los terroristas más buscados. Es más, "ahora, [la empresa tecnológica] NIC está diseñando una versión de segunda generación que utilizará información geográfica para permitir enviar pistas a la oficina local del FBI", según Harry Herington, consejero delegado de NIC. La CIA, sin embargo, prefiere trabajar entre bambalinas.
El pasado verano adquirió parte de la empresa Visible Technologies, a través de su división privada de inversiones, In-Q-Tel. Esa empresa se dedica a "construir o gestionar reputaciones en los motores de búsqueda más populares o a ayudar a las empresas a seguir y participar en conversaciones en redes sociales influyentes", según dice en su página web. Es decir, controla de qué se habla en páginas personales y ayuda a difundir una buena imagen de sus clientes, la CIA entre ellos. La compra se efectuó para "recolectar información dinámica de las conversaciones en redes sociales", según un comunicado de Visible Technologies del mes de octubre. El objetivo final, según el vicepresidente ejecutivo de In-Q-Tel, Troy M. Pearsall, es "entender el contexto y el tono del diálogo online". La CIA está acostumbrada a trabajar de incógnito. Pero en la red existen serias dudas de si eso es lo mejor para su imagen, erosionada por escándalos varios, acumulados a lo largo de las décadas.
© EDICIONES EL PAÍS S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid [España] - Tel. 91 337 8200
La agencia de inteligencia compra Visible Technologies, empresa dedicada a controlar las redes sociales
DAVID ALANDETE - Washington - 05/11/2009 - El País de Madrid
Si no puedes controlarlos, cómpralos. A la CIA le hacía falta una mayor presencia en las redes sociales de Internet. Hasta el momento, su perfil en Facebook es tan invisible como sus agentes secretos, disimulado involuntariamente en una maraña de bromas y críticas nada veladas. De ese modo, la Agencia ha decidido invertir dinero en una empresa, Visible Technologies, que se dedica a controlar las redes sociales de Internet para ver qué temas están en ciernes, qué ideas se propagan online y qué nodos de la red ejercen más influencia. Espionaje del siglo XXI, encauzado a través de un módem.
La CIA, a través de un poco conocido departamento llamado Servicio Clandestino Nacional, entró en Facebook hace dos años, con la intención de contratar a agentes que se manejaran en las redes. En aquel momento, un desembarco semejante causó indignación entre muchos usuarios. Se crearon grupos como el de "Facebook controlado por la CIA". En ellos se recordaba que la política de privacidad de Facebook establece que la empresa "puede desvelar información que se crea necesaria para cumplir con la ley", según sus estatutos. Existe un grupo, administrado por Lindberg Williams, cuyo objetivo es forzar a la CIA a abandonar Facebook. Tiene ya 870 miembros, que exigen a la CIA que no busque currículums ni datos personales a través de esa red social. "En nombre de las libertades civiles, y por respeto a lo hermosamente democrático que es Facebook, los miembros registrados en este grupo alzamos nuestras voces en protesta por la llegada de la CIA a la comunidad de Facebook e insistimos en que no recoja nombres, información biográfica ni los currículums de nadie", dice el administrador. No hacía falta pedir tanto.
Dos años después de infiltrarse en Facebook, la CIA parece haberse perdido en un laberinto de parodias. Hay en Facebook al menos cinco páginas con el logo oficial de la Agencia. Otras cuatro refieren al nombre completo de la organización: Agencia Central de Inteligencia. Hay una decena de grupos creados por supuestos admiradores y falsos agentes. Es difícil saber cuál es el verdadero y cuál es el falso. El más popular, que cuenta con más de 4.400 miembros, lo administran un ciudadano israelí, un norteamericano y un turco. Tiene 200 fotos, de carteles de Bin Laden con el lema 'se busca', e imágenes creadas para apoyar una posible teoría conspiratoria en los ataques terroristas contra el Pentágono y Nueva York en 2001.
Hay otra página que parece real, con el logo pertinente de nuevo y 1.700 seguidores. Incluye alguna nota de prensa creíble y... documentos desclasificados que demuestran la existencia de extraterrestres. Falsa, pues. O por lo menos, no oficial. Analizando la página en más detalle se descubre que ofrece una imagen con la firma del presidente Barack Obama y fotos del ex presidente George Bush con líderes árabes, con el pie de foto: "socios y conexiones de EE UU".
La verdadera página tiene sólo unos 80 seguidores. En ella se anima a los miembros de Facebook a hacerse seguidores de la agencia y a "colgar las preguntas que puedan tener en la pizarra". De momento nadie se ha atrevido a pedir consejo. La eterna némesis de la CIA, el FBI, está mucho mejor organizado y actúa con menos secretismo. Tiene una página identificable, con más de 10.300 seguidores. Tan avanzado tecnológicamente está el Buró, que dispone de su propia aplicación para iPhone, con las fotos y las descripciones de los terroristas más buscados. Es más, "ahora, [la empresa tecnológica] NIC está diseñando una versión de segunda generación que utilizará información geográfica para permitir enviar pistas a la oficina local del FBI", según Harry Herington, consejero delegado de NIC. La CIA, sin embargo, prefiere trabajar entre bambalinas.
El pasado verano adquirió parte de la empresa Visible Technologies, a través de su división privada de inversiones, In-Q-Tel. Esa empresa se dedica a "construir o gestionar reputaciones en los motores de búsqueda más populares o a ayudar a las empresas a seguir y participar en conversaciones en redes sociales influyentes", según dice en su página web. Es decir, controla de qué se habla en páginas personales y ayuda a difundir una buena imagen de sus clientes, la CIA entre ellos. La compra se efectuó para "recolectar información dinámica de las conversaciones en redes sociales", según un comunicado de Visible Technologies del mes de octubre. El objetivo final, según el vicepresidente ejecutivo de In-Q-Tel, Troy M. Pearsall, es "entender el contexto y el tono del diálogo online". La CIA está acostumbrada a trabajar de incógnito. Pero en la red existen serias dudas de si eso es lo mejor para su imagen, erosionada por escándalos varios, acumulados a lo largo de las décadas.
© EDICIONES EL PAÍS S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid [España] - Tel. 91 337 8200
01 noviembre, 2009
Consejos al periodista incipiente
Consejos al periodista incipiente
Por Homero Alsina Thevenet
¡Por favor no descubra la América, que ya está descubierta! No inaugure sus actividades de colega amateur creyendo ingenuamente que nadie antes de usted había visto los dramas y las comedias de este mundo. Nosotros le decimos esto, y le incitamos a que se supere a sí mismo y se menosprecie cuando se ve escribir, por una simple razón: en nuestros buenos tiempos, cuando éramos jóvenes del todo, también escribimos sobre la diferencia entre cine y teatro, sobre lo emocionante que era el cine francés –mucho tiempo ha–, sobre la tremenda comercialización del cine americano y sobre el signo de interrogación y de admiración que define “el arte admirable, siempre nuevo, siempre significativo, que nos llega a nuestras fibras más íntimas y que pertenece al genio del eterno y querido Charles Chaplin” (un grave derrame de adjetivos). Es necesario estar siempre “de vuelta” de todo, incluso de sí mismo, y para eso es necesario mover el cerebelo, leer, pensar, charlar, pasear por 18 de Julio, tener impertinencias súbitas y decirle al tipo lo que no se animaba a decirle. Si usted cree que es quedarse extático y contemplativo, manso por fuera y por dentro, la mejor forma de adquirir ideas y emociones, el terrible, traicionero y verdugo Cronos (¡uy, uy, uy!) le va a convencer de que no es así. Su error –su error de usted– es escribir diciendo que Fantasía es una maravilla, que El ladrón de Bagdad es la concreción de nuestros sueños, que El largo viaje de regreso es un drama hondo, y que la gente vería mejor cine si supiera qué es lo que tiene que ir a ver. ¡Ah, Colón! (¿Usted por aquí? Y... ¿qué dice?) Despiértese, hombre. La vida es acción, el arte es acción, y su derrame de adjetivos dichos desde un solo sitio (¡muévase, hombre!) es un error de ubicación, sólo perdonable si usted está hablando de una inmóvil, dura pero elocuente estatua. Si usted cree que le hace, no una revelación divina, sino simplemente una información interesante al lector a quien le descubre que Viñas de ira, Y... la cabalgata pasa y Juárez son voces para el pueblo, usted es un ingenuo. Y ya ve usted cómo todos los ingenuos se paran siempre a contemplar el drama, y a decir de él, no explicándolo sino pintándolo en brochazos que usted cree son definitivos. Se para ante el drama porque ahí se puede estar quieto, y porque ante la comedia hay que moverse junto con ella y eso es difícil si usted no tiene una completa Ordenanza del Tránsito en la cabeza. Para pintar el drama en tres brochazos hay que ser poeta, y tal selecta minoría comprende apenas un 2 por ciento de la gente que escribe. Ya lo quiero ver a usted hablando con exactitud y penetración de las complejísimas ideas que se han entrecruzado produciendo El ciudadano.
P.D.: A propósito: trate de escribir con menos puntos y aparte. Ponga verbos en todas las frases. Use menos mayúsculas. Conserve la ilación y el sentido de lo que escribe (no haga como nosotros). Léase La risa de Bergson. Conmuévase menos ante los dramas hondos. Evite toda definición que no sea ingeniosa. Lea a Bernard Shaw. No sea tímido. Lea a Sinclair Lewis. Reconozca que era muy malo lo que usted escribía hace dos años. Disculpe.
Antecedente de otras secciones de miscelánea humorística inventadas más tarde por H.A.T. (La Mar en Coche en Marcha; Mondo Cane en El País Cultural) Disculpe! se publicó en la revista Cine Radio Actualidad entre mediados de 1941 y mediados de 1942.
Nota levantada del suplemento Radar de Página12.
Por Homero Alsina Thevenet
¡Por favor no descubra la América, que ya está descubierta! No inaugure sus actividades de colega amateur creyendo ingenuamente que nadie antes de usted había visto los dramas y las comedias de este mundo. Nosotros le decimos esto, y le incitamos a que se supere a sí mismo y se menosprecie cuando se ve escribir, por una simple razón: en nuestros buenos tiempos, cuando éramos jóvenes del todo, también escribimos sobre la diferencia entre cine y teatro, sobre lo emocionante que era el cine francés –mucho tiempo ha–, sobre la tremenda comercialización del cine americano y sobre el signo de interrogación y de admiración que define “el arte admirable, siempre nuevo, siempre significativo, que nos llega a nuestras fibras más íntimas y que pertenece al genio del eterno y querido Charles Chaplin” (un grave derrame de adjetivos). Es necesario estar siempre “de vuelta” de todo, incluso de sí mismo, y para eso es necesario mover el cerebelo, leer, pensar, charlar, pasear por 18 de Julio, tener impertinencias súbitas y decirle al tipo lo que no se animaba a decirle. Si usted cree que es quedarse extático y contemplativo, manso por fuera y por dentro, la mejor forma de adquirir ideas y emociones, el terrible, traicionero y verdugo Cronos (¡uy, uy, uy!) le va a convencer de que no es así. Su error –su error de usted– es escribir diciendo que Fantasía es una maravilla, que El ladrón de Bagdad es la concreción de nuestros sueños, que El largo viaje de regreso es un drama hondo, y que la gente vería mejor cine si supiera qué es lo que tiene que ir a ver. ¡Ah, Colón! (¿Usted por aquí? Y... ¿qué dice?) Despiértese, hombre. La vida es acción, el arte es acción, y su derrame de adjetivos dichos desde un solo sitio (¡muévase, hombre!) es un error de ubicación, sólo perdonable si usted está hablando de una inmóvil, dura pero elocuente estatua. Si usted cree que le hace, no una revelación divina, sino simplemente una información interesante al lector a quien le descubre que Viñas de ira, Y... la cabalgata pasa y Juárez son voces para el pueblo, usted es un ingenuo. Y ya ve usted cómo todos los ingenuos se paran siempre a contemplar el drama, y a decir de él, no explicándolo sino pintándolo en brochazos que usted cree son definitivos. Se para ante el drama porque ahí se puede estar quieto, y porque ante la comedia hay que moverse junto con ella y eso es difícil si usted no tiene una completa Ordenanza del Tránsito en la cabeza. Para pintar el drama en tres brochazos hay que ser poeta, y tal selecta minoría comprende apenas un 2 por ciento de la gente que escribe. Ya lo quiero ver a usted hablando con exactitud y penetración de las complejísimas ideas que se han entrecruzado produciendo El ciudadano.
P.D.: A propósito: trate de escribir con menos puntos y aparte. Ponga verbos en todas las frases. Use menos mayúsculas. Conserve la ilación y el sentido de lo que escribe (no haga como nosotros). Léase La risa de Bergson. Conmuévase menos ante los dramas hondos. Evite toda definición que no sea ingeniosa. Lea a Bernard Shaw. No sea tímido. Lea a Sinclair Lewis. Reconozca que era muy malo lo que usted escribía hace dos años. Disculpe.
Antecedente de otras secciones de miscelánea humorística inventadas más tarde por H.A.T. (La Mar en Coche en Marcha; Mondo Cane en El País Cultural) Disculpe! se publicó en la revista Cine Radio Actualidad entre mediados de 1941 y mediados de 1942.
Nota levantada del suplemento Radar de Página12.
31 octubre, 2009
idioma
Dice "no estoy encontrando", insiste con el presente continuo. Verbo estar más gerundio.
Con encontrar no cuadra pues uno encuentra o no encuentra, pero "no estar encontrando" no existe.
Estarás buscando, le corrigen.
El gerundio es un grano en el pie.
El presente continuo, más allá de la gramática es inexistente.
El futuro perfecto es un misterio. Cómo saberlo.
Los títulos de los tiempos verbales, en español y en inglés, son crípticos.
La R.A.E dice que pluscuamperfecto es "el tiempo que indica una acción o un estado de cosas acabados antes de otros también pasados".
Ya decir "estado de cosas" se presta a la interpretación.
Si pluscuamperfecto es pasado perfecto, evidentemente el que lo tituló no entendía nada. Si algo terminó, antes de que otra cosa terminara, suena mal. No perfecto, mal.
Habrá sido el mismo de "todo tiempo pasado fue mejor"...
Con encontrar no cuadra pues uno encuentra o no encuentra, pero "no estar encontrando" no existe.
Estarás buscando, le corrigen.
El gerundio es un grano en el pie.
El presente continuo, más allá de la gramática es inexistente.
El futuro perfecto es un misterio. Cómo saberlo.
Los títulos de los tiempos verbales, en español y en inglés, son crípticos.
La R.A.E dice que pluscuamperfecto es "el tiempo que indica una acción o un estado de cosas acabados antes de otros también pasados".
Ya decir "estado de cosas" se presta a la interpretación.
Si pluscuamperfecto es pasado perfecto, evidentemente el que lo tituló no entendía nada. Si algo terminó, antes de que otra cosa terminara, suena mal. No perfecto, mal.
Habrá sido el mismo de "todo tiempo pasado fue mejor"...
29 octubre, 2009
ser underground
REPORTAJE: Estilos - El País de Madrid 29/10/09
Inventores de cámaras fugaces
Una empresa causa furor en Nueva York con un tomavistas que no graba sonido y tiene aspecto de juguete - BARBARA CELIS - Nueva York - 29/10/2009
Circula por Nueva Yo
rk una diminuta cámara de vídeo con aspecto de juguete, que no graba sonido y cuya calidad seduce irreductiblemente al que la toca. Spike Jonze y Miranda July han caído fulminados. Y algún que otro famoso como Moby o Charlotte Gainsbourg también han acudido a la llamada del boca a oreja.
Circula por Nueva York una diminuta cámara de vídeo con aspecto de juguete, que no graba sonido y cuya calidad seduce irreductiblemente al que la toca. Spike Jonze y Miranda July han caído fulminados. Y algún que otro famoso como Moby o Charlotte Gainsbourg también han acudido a la llamada del boca a oreja. Sus imágenes tienen la textura de un super 8 pasado por el filtro de un VHS, viene de Japón y aunque hay quien acude a sus misteriosos fabricantes y las pide por cientos -la última llamada vino de Hollywood, donde una gran distribuidora la quería de regalo navideño para sus actores-, la Digital Harinezumi está a punto de extinguirse. "Sólo hemos fabricado 12.000 y como todo lo que hacemos son ediciones limitadas no encargaremos más".
Nick Dangerfield, un español de padre inglés cuya pasión por la música japonesa le hizo abandonar la abogacía hace tres años, es hoy la voz neoyorquina de Powershovel, la empresa made in Tokio que fabrica las cámaras Digital Harinezumi (Puercoespín digital), de las que apenas quedan 20 en su almacén del barrio del Soho. "Es la última remesa. Eso y lo que aún quede en la tienda del New Museum". Nick no parece preocupado por estar perdiendo negocio. Al contrario, asegura que el inesperado éxito de esa cámara ha sobrepasado un poco a los ocho miembros de esta boutique underground dedicada a la música y a la fotografía que sólo tiene tienda en Japón y que en Estados Unidos vende a través de museos. Con el dinero que ganan inventándose cámaras y resucitando viejos modelos analógicos como la 110, se dan el lujo de editar libros de fotografía de un gusto exquisito y producir música al margen de géneros o modas donde la recuperación de la inversión es difícil o improbable. Siguen sólo el dictado de su propio instinto. Y cuando pueden, mezclan ambas cosas. Han editado un CD de grandes voces femeninas cubanas ilustrado con fotografías descatalogadas de un grande como Garry Winogrand titulado Women are beautiful y también han juntado a 13 músicos como Dirty Three, Matmos o Nico Muhly en un doble vinilo inspirado en las fotografías del inquietante y oscuro Daido Moriyama. "No se trata de ganar dinero, sino de hacer lo que nos apasiona, de sacar a la luz artistas en los que creemos y de paso vivir de ello, sin más ambiciones. Queremos seguir disfrutando de lo que hacemos así que somos conservadores, no queremos crecer mucho más". Toda una filosofía de vida, sin duda incomprensible tanto en Japón como en Occidente, pero totalmente lógica para quienes tienen pasiones que no se compran con dinero.
Nick, de 35 años, se unió a Powershovel tras viajar a Tokio y buscar a uno de sus músicos favoritos, Yuichiro Fujimoto, quien trabajaba en la empresa fundada por Hideki Oomori, un doble apasionado de la música y la fotografía. Ellos han contribuido a poner de moda las llamadas toy cameras y ya preparan un nuevo modelo, como la Harinezumi pero con sonido. Y avisan, sólo fabricarán 20.000. Con los beneficios rendirán pleitesía a los mayores, porque como buenos japoneses, veneran con especial respeto a los artistas con arrugas en la piel, a los que europeos y estadounidenses, en cambio, prefieren enterrar en pro del mito de la divina juventud. Bruno S., de 77 años, protagonista de clásicos del cine de Herzog como Kaspar Hauser, es su último descubrimiento: a finales de año editarán un disco con su música, grabado en la calle, y un libro con sus dibujos. Eso sí que es ser underground.
© EDICIONES EL PAÍS S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid [España] - Tel. 91 337 8200
Inventores de cámaras fugaces
Una empresa causa furor en Nueva York con un tomavistas que no graba sonido y tiene aspecto de juguete - BARBARA CELIS - Nueva York - 29/10/2009
Circula por Nueva Yo
rk una diminuta cámara de vídeo con aspecto de juguete, que no graba sonido y cuya calidad seduce irreductiblemente al que la toca. Spike Jonze y Miranda July han caído fulminados. Y algún que otro famoso como Moby o Charlotte Gainsbourg también han acudido a la llamada del boca a oreja.Circula por Nueva York una diminuta cámara de vídeo con aspecto de juguete, que no graba sonido y cuya calidad seduce irreductiblemente al que la toca. Spike Jonze y Miranda July han caído fulminados. Y algún que otro famoso como Moby o Charlotte Gainsbourg también han acudido a la llamada del boca a oreja. Sus imágenes tienen la textura de un super 8 pasado por el filtro de un VHS, viene de Japón y aunque hay quien acude a sus misteriosos fabricantes y las pide por cientos -la última llamada vino de Hollywood, donde una gran distribuidora la quería de regalo navideño para sus actores-, la Digital Harinezumi está a punto de extinguirse. "Sólo hemos fabricado 12.000 y como todo lo que hacemos son ediciones limitadas no encargaremos más".
Nick Dangerfield, un español de padre inglés cuya pasión por la música japonesa le hizo abandonar la abogacía hace tres años, es hoy la voz neoyorquina de Powershovel, la empresa made in Tokio que fabrica las cámaras Digital Harinezumi (Puercoespín digital), de las que apenas quedan 20 en su almacén del barrio del Soho. "Es la última remesa. Eso y lo que aún quede en la tienda del New Museum". Nick no parece preocupado por estar perdiendo negocio. Al contrario, asegura que el inesperado éxito de esa cámara ha sobrepasado un poco a los ocho miembros de esta boutique underground dedicada a la música y a la fotografía que sólo tiene tienda en Japón y que en Estados Unidos vende a través de museos. Con el dinero que ganan inventándose cámaras y resucitando viejos modelos analógicos como la 110, se dan el lujo de editar libros de fotografía de un gusto exquisito y producir música al margen de géneros o modas donde la recuperación de la inversión es difícil o improbable. Siguen sólo el dictado de su propio instinto. Y cuando pueden, mezclan ambas cosas. Han editado un CD de grandes voces femeninas cubanas ilustrado con fotografías descatalogadas de un grande como Garry Winogrand titulado Women are beautiful y también han juntado a 13 músicos como Dirty Three, Matmos o Nico Muhly en un doble vinilo inspirado en las fotografías del inquietante y oscuro Daido Moriyama. "No se trata de ganar dinero, sino de hacer lo que nos apasiona, de sacar a la luz artistas en los que creemos y de paso vivir de ello, sin más ambiciones. Queremos seguir disfrutando de lo que hacemos así que somos conservadores, no queremos crecer mucho más". Toda una filosofía de vida, sin duda incomprensible tanto en Japón como en Occidente, pero totalmente lógica para quienes tienen pasiones que no se compran con dinero.
Nick, de 35 años, se unió a Powershovel tras viajar a Tokio y buscar a uno de sus músicos favoritos, Yuichiro Fujimoto, quien trabajaba en la empresa fundada por Hideki Oomori, un doble apasionado de la música y la fotografía. Ellos han contribuido a poner de moda las llamadas toy cameras y ya preparan un nuevo modelo, como la Harinezumi pero con sonido. Y avisan, sólo fabricarán 20.000. Con los beneficios rendirán pleitesía a los mayores, porque como buenos japoneses, veneran con especial respeto a los artistas con arrugas en la piel, a los que europeos y estadounidenses, en cambio, prefieren enterrar en pro del mito de la divina juventud. Bruno S., de 77 años, protagonista de clásicos del cine de Herzog como Kaspar Hauser, es su último descubrimiento: a finales de año editarán un disco con su música, grabado en la calle, y un libro con sus dibujos. Eso sí que es ser underground.
© EDICIONES EL PAÍS S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid [España] - Tel. 91 337 8200
28 octubre, 2009
vida privada no tanto
Cartas y diarios íntimos descubren la vida privada de los escritores
Entre el espectáculo y la autobiografía, modifican la relación con los lectores.
Por: Patricia Suárez - Revista Ñ (26/10/09)
La publicación de las cartas entre Gabriela Mistral y su secretaria Doris Dana, en el libro Niña Errante, causó conmoción en el mundillo literario. El semanario chileno The Clinic publicó en la tapa una foto a toda página de Gabriela Mistral con el titular: "¡Era lesbiana! ¿Qué hacemos?" e igualmente tituló Benjamín Prado su nota en el diario español El País: "Gabriela era lesbiana, ¿qué hacemos?".
El lesbianismo de la autora ya habría sido insinuado en la biografía Gabriela Mistral pública y secreta, de Volodia Teitelboim (1996). Después, expertos de literatura se pusieron a explicar las preferencias de la señora en las universidades de Nueva York y Columbia. Al parecer, a muchos lectores la sexualidad de Mistral los afectó como una traición personal. Con cierta falta de imaginación o información algunos se preguntaban cómo podría haber sido lesbiana una mujer capaz de escribir, por ejemplo, el "Poema del hijo": "Un hijo, un hijo, un hijo, yo quise un hijo tuyo..." Pregunta que quizá no se harían si leyeran la lista de tareas diarias que Jodie Foster le deja a la niñera de sus hijos. Pero Foster es una actriz de Hollywood que salió del closet y Mistral el Premio Nobel de Literatura 1945. Otros lectores le reprochan a Gabriela precisamente el no haber salido del closet y haberse declarado públicamente gay.
Otro tanto le ha sucedido a muchos escritores donde la imagen pública se vio afectada por la lectura de sus correspondencias: el volumen que recoge las cartas de Lord Byron, donde cuenta cómo separó a su hija Allegra de la madre de ésta, lo vuelve un cretino, más allá de cuántos suspiros haya echado el lector imaginándose cruzar a nado el Helesponto. Otro tanto sucede con la correspondencia de Jane Bowles -donde siente su talento robado por su marido Paul- y la de Edith Wharton, apasionada por un amante indiferente. Luego de la lectura del promiscuo Diario Intimo, del dramaturgo Joe Orton, el lector comienza a pensar que era casi lógico que Halliwell, amante de Orton, lo asesinara. Es evidente, que para un escritor la vida pasa a través de las palabras, y en este sentido el escritor Franco Vaccarino dice que valora "el deporte póstumo de publicar correspondencias, notas íntimas y diarios, cuando ya no hay juicio que pueda afectarlos y entonces yo, acaso, pueda saber algo más, no ya de mi autor, sino de mí mismo, de mis elecciones, errores y aciertos". La lectura de la vida privada de otro escritor es, en estos casos, balsámica. Mary Shelley -según la biografía de ella que hiciera Muriel Spark- padeció tanto el mercado editorial de su tiempo, como los escritores contemporáneos padecen el de hoy. Sin embargo, Frankenstein trasciende a su autora y justifica las penurias propias de su condición humana.
Lo que las cartas de Gabriela Mistral hicieron fue poner sobre el tapete hasta dónde un lector quiere saber sobre la vida privada de un escritor. ¿De verdad afecta la apreciación de su obra? "Los textos literarios son autónomos", asegura el dramaturgo Ariel Barchilón. Y agrega: "No necesitan del conocimiento de la vida privada del escritor para comprender su obra". Sin embargo, otras voces consideran que el área privada de un creador ayuda a entender los procesos creativos y las estrategias de su oficio. "Un escritor escribe con su vida entera", apuesta el escritor Ariel Bermani.
La literatura autobiográfica también atraviesa este paradigma: los escritores de hoy exhiben su vida privada sin pudor, como si de artistas de la televisión se tratara. Esta exposición parte del supuesto de que sus textos -vale decir, su vida privada- son de por sí interesantes. Cuando en realidad, escribe Alberto Giordano en su ensayo El giro autobiográfico, en los comienzos el funcionamiento de esta escritura confesional estaba regulado por el principio de "querer ser sincero consigo mismo", aunque luego se convirtió en un suceso al ser absorbida por la cultura del espectáculo. Al respecto, Adela Basch (escritora) afirma: "El interés por la vida privada del escritor está relacionado con una puesta en escena de cosas que no involucran ni a la obras ni a la literatura, sino a los eventos privados de las personas. Existe, entonces, un corrimiento: es más fácil hablar de estas cosas que de las obras en sí mismas. Sin embargo, quizás algunos datos biográficos puedan ser relevantes para abordar críticamente una obra. Pero claramente no entra en juego la vida sexual, y menos convertida en escándalo mediático."
No obstante, hay puntos medios. Para el escritor Elvio E. Gandolfo la relación vida-obra de un escritor es importante. Dice: "Su peso se ha ido deteriorando por la manía farandulesca y chismosa (caso Mistral: un dato que se conocía por oídas, ahora confirmado con papeles). Pero creo que importa incluso en autores como Mallarmé, Valéry y César Aira. Ejemplos recientes de equilibrio logrado son la biografía de Borges escrita por Edwin Williamson, o la de Osvaldo Lamborghini, de Ricardo Strafacce".
En suma, desde el momento en que las literaturas auto/biográficas tienen una pretensión de verdad, rechazar a priori su lectura sería una falta a la verdad. Los lectores buscan en los libros de ficción una verdad poética y también la voluntad de verdad se manifiesta en un escritor que poetiza su vida en un libro. La búsqueda de la verdad es la ética del lector.
Entre el espectáculo y la autobiografía, modifican la relación con los lectores.
Por: Patricia Suárez - Revista Ñ (26/10/09)
La publicación de las cartas entre Gabriela Mistral y su secretaria Doris Dana, en el libro Niña Errante, causó conmoción en el mundillo literario. El semanario chileno The Clinic publicó en la tapa una foto a toda página de Gabriela Mistral con el titular: "¡Era lesbiana! ¿Qué hacemos?" e igualmente tituló Benjamín Prado su nota en el diario español El País: "Gabriela era lesbiana, ¿qué hacemos?".
El lesbianismo de la autora ya habría sido insinuado en la biografía Gabriela Mistral pública y secreta, de Volodia Teitelboim (1996). Después, expertos de literatura se pusieron a explicar las preferencias de la señora en las universidades de Nueva York y Columbia. Al parecer, a muchos lectores la sexualidad de Mistral los afectó como una traición personal. Con cierta falta de imaginación o información algunos se preguntaban cómo podría haber sido lesbiana una mujer capaz de escribir, por ejemplo, el "Poema del hijo": "Un hijo, un hijo, un hijo, yo quise un hijo tuyo..." Pregunta que quizá no se harían si leyeran la lista de tareas diarias que Jodie Foster le deja a la niñera de sus hijos. Pero Foster es una actriz de Hollywood que salió del closet y Mistral el Premio Nobel de Literatura 1945. Otros lectores le reprochan a Gabriela precisamente el no haber salido del closet y haberse declarado públicamente gay.
Otro tanto le ha sucedido a muchos escritores donde la imagen pública se vio afectada por la lectura de sus correspondencias: el volumen que recoge las cartas de Lord Byron, donde cuenta cómo separó a su hija Allegra de la madre de ésta, lo vuelve un cretino, más allá de cuántos suspiros haya echado el lector imaginándose cruzar a nado el Helesponto. Otro tanto sucede con la correspondencia de Jane Bowles -donde siente su talento robado por su marido Paul- y la de Edith Wharton, apasionada por un amante indiferente. Luego de la lectura del promiscuo Diario Intimo, del dramaturgo Joe Orton, el lector comienza a pensar que era casi lógico que Halliwell, amante de Orton, lo asesinara. Es evidente, que para un escritor la vida pasa a través de las palabras, y en este sentido el escritor Franco Vaccarino dice que valora "el deporte póstumo de publicar correspondencias, notas íntimas y diarios, cuando ya no hay juicio que pueda afectarlos y entonces yo, acaso, pueda saber algo más, no ya de mi autor, sino de mí mismo, de mis elecciones, errores y aciertos". La lectura de la vida privada de otro escritor es, en estos casos, balsámica. Mary Shelley -según la biografía de ella que hiciera Muriel Spark- padeció tanto el mercado editorial de su tiempo, como los escritores contemporáneos padecen el de hoy. Sin embargo, Frankenstein trasciende a su autora y justifica las penurias propias de su condición humana.
Lo que las cartas de Gabriela Mistral hicieron fue poner sobre el tapete hasta dónde un lector quiere saber sobre la vida privada de un escritor. ¿De verdad afecta la apreciación de su obra? "Los textos literarios son autónomos", asegura el dramaturgo Ariel Barchilón. Y agrega: "No necesitan del conocimiento de la vida privada del escritor para comprender su obra". Sin embargo, otras voces consideran que el área privada de un creador ayuda a entender los procesos creativos y las estrategias de su oficio. "Un escritor escribe con su vida entera", apuesta el escritor Ariel Bermani.
La literatura autobiográfica también atraviesa este paradigma: los escritores de hoy exhiben su vida privada sin pudor, como si de artistas de la televisión se tratara. Esta exposición parte del supuesto de que sus textos -vale decir, su vida privada- son de por sí interesantes. Cuando en realidad, escribe Alberto Giordano en su ensayo El giro autobiográfico, en los comienzos el funcionamiento de esta escritura confesional estaba regulado por el principio de "querer ser sincero consigo mismo", aunque luego se convirtió en un suceso al ser absorbida por la cultura del espectáculo. Al respecto, Adela Basch (escritora) afirma: "El interés por la vida privada del escritor está relacionado con una puesta en escena de cosas que no involucran ni a la obras ni a la literatura, sino a los eventos privados de las personas. Existe, entonces, un corrimiento: es más fácil hablar de estas cosas que de las obras en sí mismas. Sin embargo, quizás algunos datos biográficos puedan ser relevantes para abordar críticamente una obra. Pero claramente no entra en juego la vida sexual, y menos convertida en escándalo mediático."
No obstante, hay puntos medios. Para el escritor Elvio E. Gandolfo la relación vida-obra de un escritor es importante. Dice: "Su peso se ha ido deteriorando por la manía farandulesca y chismosa (caso Mistral: un dato que se conocía por oídas, ahora confirmado con papeles). Pero creo que importa incluso en autores como Mallarmé, Valéry y César Aira. Ejemplos recientes de equilibrio logrado son la biografía de Borges escrita por Edwin Williamson, o la de Osvaldo Lamborghini, de Ricardo Strafacce".
En suma, desde el momento en que las literaturas auto/biográficas tienen una pretensión de verdad, rechazar a priori su lectura sería una falta a la verdad. Los lectores buscan en los libros de ficción una verdad poética y también la voluntad de verdad se manifiesta en un escritor que poetiza su vida en un libro. La búsqueda de la verdad es la ética del lector.
27 octubre, 2009
cuando le dicen no al sí
Hoy, martes, todavía hay papeletas rosadas en las veredas. Pisadas, pisoteadas, como la dignidad, llaman la atención, no dejan olvidar.
También hoy, en medios de prensa de España, México, Nicaragua, Uruguay y otros países que me cansé de contar (digo, por la imagen que proyectamos), se supo que el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), con sede en Washington, pidió a la Organización de Estados Americanos y a la ONU pronunciarse ante “este retroceso” en Uruguay.
El CEJIL señala que las leyes de amnistía que impiden la investigación y sanción de los responsables de violaciones graves de los Derechos Humanos "son incompatibles con el Derecho Internacional de los Derechos Humanos al que Uruguay está sometido".
Sería curioso que fueran extranjeros los que le demostraran a Sanguinetti y a los que creyeron que votar la anulación de cuatro incisos de la dicha ley era un tema político, que la justicia misma no se hace con una ley que "pacifica al país".
Porque la pacificación no puede estar asociada con el olvido.
“La Ley de Caducidad, como otras leyes de amnistía, ha generado una situación de indefensión de las víctimas y de perpetuación de la impunidad”, indicó la directora del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), Viviana Krsticevic.
También hoy, en medios de prensa de España, México, Nicaragua, Uruguay y otros países que me cansé de contar (digo, por la imagen que proyectamos), se supo que el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), con sede en Washington, pidió a la Organización de Estados Americanos y a la ONU pronunciarse ante “este retroceso” en Uruguay.
El CEJIL señala que las leyes de amnistía que impiden la investigación y sanción de los responsables de violaciones graves de los Derechos Humanos "son incompatibles con el Derecho Internacional de los Derechos Humanos al que Uruguay está sometido".
Sería curioso que fueran extranjeros los que le demostraran a Sanguinetti y a los que creyeron que votar la anulación de cuatro incisos de la dicha ley era un tema político, que la justicia misma no se hace con una ley que "pacifica al país".
Porque la pacificación no puede estar asociada con el olvido.
“La Ley de Caducidad, como otras leyes de amnistía, ha generado una situación de indefensión de las víctimas y de perpetuación de la impunidad”, indicó la directora del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), Viviana Krsticevic.
26 octubre, 2009
La mayor necesidad
Un paseo por las cloacas
Cuatro de cada diez habitantes del planeta carecen de lavabos, 'toilettes' o simples letrinas. Y no todos viven en países empobrecidos. Lo cuenta Rose George en 'La mayor necesidad'
ROSE GEORGE (El País de Madrid - 25/10/2009)
Dos mil seiscientos millones de personas viven sin saneamiento. No me refiero a que no dispongan de retrete en sus casas y tengan que usar uno público con sus filas y sus tarifas. Ni a que tengan un excusado en el exterior de su vivienda, o una caseta destartalada que desagua en un sumidero inmundo o en una pocilga. Todo eso se consideran instalaciones sanitarias, aunque no de las saludables. Quienes disponen de esta clase de instalaciones son los afortunados. Me refiero a que cuatro de cada diez habitantes del planeta no tienen acceso a ninguna letrina, inodoro, cubo ni cubículo. Nada. Por el contrario, defecan junto a las vías del tren y en los bosques; evacuan en bolsas de plástico y las arrojan por la ventana a los angostos callejones de los barrios de chabolas.
El peaje patológico que se cobra este proceso es apabullante. Un gramo de heces puede contener diez millones de virus, un millón de bacterias, mil quistes parásitos y cien huevos de lombriz. (...) Los niños son los que más sufren. La diarrea -que casi en un 90% de los casos es consecuencia de agua o alimentos contaminados por heces- mata a un niño cada quince segundos. En la última década han muerto más niños por diarrea que personas en conflictos armados desde la II Guerra Mundial.
(...) Hoy día, el estilo de vida moderno ofrece a casi todo el mundo uno o varios instrumentos mágicos de eliminación de residuos corporales que hacen desaparecer los excrementos y constituyen una barrera entre los seres humanos y sus desechos, potencialmente tóxicos. Todas las ciudades cuentan con una red de alcantarillado que se lleva los residuos a Dios sabe dónde, para que una unidad de eliminación más grande haga con ellos lo que tenga que hacer, sin que nadie tenga que verlo ni, esperemos, olerlo. El saneamiento es el fundamento de las modernas ciudades, lo que permite que tanta gente pueda compartir un espacio tan reducido sin sufrir las consecuencias que tan bien conocen, pues inutilizan sus intestinos y acaban con la vida de sus hijos, esos que tienen que defecar en bolsas de plástico.
(...) Más de dos millones de personas -principalmente niños- mueren de una dolencia que para la mayoría de occidentales es una simple molestia provocada por un plato en mal estado en un restaurante de comida rápida. Los médicos hablan de enfermedades relacionadas con el agua, pero la expresión es un eufemismo: en realidad son enfermedades relacionadas con la mierda. En 2007, el British Medical Journal pidió a sus lectores que eligiesen el mayor hito médico de los últimos doscientos años. Las opciones de la encuesta eran amplias: los antibióticos, la penicilina, la anestesia, la píldora anticonceptiva. El vencedor de la votación fue el saneamiento. En el Londres decimonónico, con su deficiente alcantarillado, la mitad de los niños moría prematuramente. Tras la introducción de los retretes, las cloacas y el lavado de manos con jabón, la mortalidad infantil se redujo a una quinta parte, la mayor reducción en toda la historia de Gran Bretaña.
(...) En la primavera de 2007, la ciudad de Galway, en la costa occidental de Irlanda, celebró como todos los años su desfile de las artes. La ciudad gasta fama de centro cultural: tiene una buena universidad y parques muy agradables con unos bancos estupendos, en uno de los cuales me senté una tarde, toda embobada, mientras una mano sigilosa me robaba la mochila, para acto seguido escuchar el griterío de una horda de lugareños que, procedentes de un pub cercano, salían inmediatamente en pos del ladrón, tanta era la bondad de aquellos hombres rebosantes de cerveza Guinness. Tengo buenos recuerdos de Galway, pero me alegré de no haber estado allí esa primavera de 2007, porque la gran novedad del desfile de las artes fue un hombre embutido en un disfraz peludo de color verde, con muchos brazos y un solo ojo. Le habían puesto de nombre Cripto, y cualquiera que hubiese pasado por la ciudad durante los cinco meses anteriores no habría necesitado más pistas, porque Cripto era el culpable de que una urbe de rica vida cultural y rango internacional como Galway estuviese padeciendo condiciones propias de los peores poblados chabolistas del planeta. (...) La cosa había empezado a comienzos de marzo, cuando surgieron las primeras noticias sobre dolores estomacales y diarreas persistentes. Hubo hospitalizaciones entre los más vulnerables -los ancianos, los niños, los inmunodeficientes-, y bastante perplejidad en cuanto a las causas. Algo había contaminado el suministro de agua potable del lago Corrib. (...) Las primeras pruebas revelaron que casi todas las infecciones se debían al Cryptosporidium hominis, que se transmite de un ser humano a otro. Un programa de investigación de la radio pública irlandesa descubrió que las aguas residuales que se vertían en el lago procedentes del alcantarillado de la pequeña ciudad ribereña de Oughterard presentaban un nivel de criptosporidios seiscientas veces superior al permitido en la vecina Irlanda del Norte.
(...) Milán, la capital cultural de Italia, cuenta con un teatro de ópera de prestigio mundial, La Scala, y es una meca de la alta costura, pero hasta fechas vergonzosamente recientes no era capaz de hacer otra cosa con sus aguas residuales que verterlas tal cual al sufrido río Lambro. El Ayuntamiento por fin construyó una estación depuradora, probablemente en respuesta a la amenaza por parte de la Unión Europea de imponerle una multa de quince millones de dólares diarios por infringir una ley de eliminación de residuos. El incidente resulta paradójico, habida cuenta de que Bruselas, la próspera y poderosa sede administrativa de la UE, no se decidió a construir su depuradora de aguas negras hasta 2003. Hasta entonces, los residuos producidos por ese sinfín de diplomáticos, burócratas e inteligentes y competentes funcionarios se vertían en un río, sin que todos esos inteligentes y competentes individuos dijesen ni mu. En Estados Unidos -donde, por cierto, 1,7 millones de personas carecen de instalaciones sanitarias-, una contaminación por criptosporidio en el suministro de agua de Milwaukee hizo caer enfermas a 400.000 personas y causó más de cien muertes. Fue la mayor epidemia por agua contaminada de la historia de Estados Unidos y tuvo lugar en 1993, más de un siglo después de que los fundadores de las ciudades estadounidenses instalasen tuberías para proporcionar agua limpia a sus conciudadanos y cloacas y plantas de tratamiento para llevarse sus residuos.
(...) El 90% de las aguas residuales de los países en vías de desarrollo va a parar, sin tratamiento alguno, a mares, ríos y lagos; pero una cantidad sorprendente también procede de ciudades provistas de alcantarillado y plantas de tratamiento. En el mundo occidental, el saneamiento depende de las tuberías... y de la presunción de inocencia. A pesar de la tecnología, de los ingenieros y de lo ingenioso de los modernos sistemas sanitarios; a pesar del rutilante progreso y de los inodoros de cisterna, los seres humanos, aun los más ricos y mejor equipados, no saben qué hacer con sus aguas fecales, salvo llevárselas a otra parte y confiar en que nadie se entere de que se vierten sin tratar en alguna fuente de agua potable. Y lo cierto es que nadie se entera.
© EDICIONES EL PAÍS S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid [España] - Tel. 91 337 8200
Cuatro de cada diez habitantes del planeta carecen de lavabos, 'toilettes' o simples letrinas. Y no todos viven en países empobrecidos. Lo cuenta Rose George en 'La mayor necesidad'
ROSE GEORGE (El País de Madrid - 25/10/2009)
Dos mil seiscientos millones de personas viven sin saneamiento. No me refiero a que no dispongan de retrete en sus casas y tengan que usar uno público con sus filas y sus tarifas. Ni a que tengan un excusado en el exterior de su vivienda, o una caseta destartalada que desagua en un sumidero inmundo o en una pocilga. Todo eso se consideran instalaciones sanitarias, aunque no de las saludables. Quienes disponen de esta clase de instalaciones son los afortunados. Me refiero a que cuatro de cada diez habitantes del planeta no tienen acceso a ninguna letrina, inodoro, cubo ni cubículo. Nada. Por el contrario, defecan junto a las vías del tren y en los bosques; evacuan en bolsas de plástico y las arrojan por la ventana a los angostos callejones de los barrios de chabolas.
El peaje patológico que se cobra este proceso es apabullante. Un gramo de heces puede contener diez millones de virus, un millón de bacterias, mil quistes parásitos y cien huevos de lombriz. (...) Los niños son los que más sufren. La diarrea -que casi en un 90% de los casos es consecuencia de agua o alimentos contaminados por heces- mata a un niño cada quince segundos. En la última década han muerto más niños por diarrea que personas en conflictos armados desde la II Guerra Mundial.
(...) Hoy día, el estilo de vida moderno ofrece a casi todo el mundo uno o varios instrumentos mágicos de eliminación de residuos corporales que hacen desaparecer los excrementos y constituyen una barrera entre los seres humanos y sus desechos, potencialmente tóxicos. Todas las ciudades cuentan con una red de alcantarillado que se lleva los residuos a Dios sabe dónde, para que una unidad de eliminación más grande haga con ellos lo que tenga que hacer, sin que nadie tenga que verlo ni, esperemos, olerlo. El saneamiento es el fundamento de las modernas ciudades, lo que permite que tanta gente pueda compartir un espacio tan reducido sin sufrir las consecuencias que tan bien conocen, pues inutilizan sus intestinos y acaban con la vida de sus hijos, esos que tienen que defecar en bolsas de plástico.
(...) Más de dos millones de personas -principalmente niños- mueren de una dolencia que para la mayoría de occidentales es una simple molestia provocada por un plato en mal estado en un restaurante de comida rápida. Los médicos hablan de enfermedades relacionadas con el agua, pero la expresión es un eufemismo: en realidad son enfermedades relacionadas con la mierda. En 2007, el British Medical Journal pidió a sus lectores que eligiesen el mayor hito médico de los últimos doscientos años. Las opciones de la encuesta eran amplias: los antibióticos, la penicilina, la anestesia, la píldora anticonceptiva. El vencedor de la votación fue el saneamiento. En el Londres decimonónico, con su deficiente alcantarillado, la mitad de los niños moría prematuramente. Tras la introducción de los retretes, las cloacas y el lavado de manos con jabón, la mortalidad infantil se redujo a una quinta parte, la mayor reducción en toda la historia de Gran Bretaña.
(...) En la primavera de 2007, la ciudad de Galway, en la costa occidental de Irlanda, celebró como todos los años su desfile de las artes. La ciudad gasta fama de centro cultural: tiene una buena universidad y parques muy agradables con unos bancos estupendos, en uno de los cuales me senté una tarde, toda embobada, mientras una mano sigilosa me robaba la mochila, para acto seguido escuchar el griterío de una horda de lugareños que, procedentes de un pub cercano, salían inmediatamente en pos del ladrón, tanta era la bondad de aquellos hombres rebosantes de cerveza Guinness. Tengo buenos recuerdos de Galway, pero me alegré de no haber estado allí esa primavera de 2007, porque la gran novedad del desfile de las artes fue un hombre embutido en un disfraz peludo de color verde, con muchos brazos y un solo ojo. Le habían puesto de nombre Cripto, y cualquiera que hubiese pasado por la ciudad durante los cinco meses anteriores no habría necesitado más pistas, porque Cripto era el culpable de que una urbe de rica vida cultural y rango internacional como Galway estuviese padeciendo condiciones propias de los peores poblados chabolistas del planeta. (...) La cosa había empezado a comienzos de marzo, cuando surgieron las primeras noticias sobre dolores estomacales y diarreas persistentes. Hubo hospitalizaciones entre los más vulnerables -los ancianos, los niños, los inmunodeficientes-, y bastante perplejidad en cuanto a las causas. Algo había contaminado el suministro de agua potable del lago Corrib. (...) Las primeras pruebas revelaron que casi todas las infecciones se debían al Cryptosporidium hominis, que se transmite de un ser humano a otro. Un programa de investigación de la radio pública irlandesa descubrió que las aguas residuales que se vertían en el lago procedentes del alcantarillado de la pequeña ciudad ribereña de Oughterard presentaban un nivel de criptosporidios seiscientas veces superior al permitido en la vecina Irlanda del Norte.
(...) Milán, la capital cultural de Italia, cuenta con un teatro de ópera de prestigio mundial, La Scala, y es una meca de la alta costura, pero hasta fechas vergonzosamente recientes no era capaz de hacer otra cosa con sus aguas residuales que verterlas tal cual al sufrido río Lambro. El Ayuntamiento por fin construyó una estación depuradora, probablemente en respuesta a la amenaza por parte de la Unión Europea de imponerle una multa de quince millones de dólares diarios por infringir una ley de eliminación de residuos. El incidente resulta paradójico, habida cuenta de que Bruselas, la próspera y poderosa sede administrativa de la UE, no se decidió a construir su depuradora de aguas negras hasta 2003. Hasta entonces, los residuos producidos por ese sinfín de diplomáticos, burócratas e inteligentes y competentes funcionarios se vertían en un río, sin que todos esos inteligentes y competentes individuos dijesen ni mu. En Estados Unidos -donde, por cierto, 1,7 millones de personas carecen de instalaciones sanitarias-, una contaminación por criptosporidio en el suministro de agua de Milwaukee hizo caer enfermas a 400.000 personas y causó más de cien muertes. Fue la mayor epidemia por agua contaminada de la historia de Estados Unidos y tuvo lugar en 1993, más de un siglo después de que los fundadores de las ciudades estadounidenses instalasen tuberías para proporcionar agua limpia a sus conciudadanos y cloacas y plantas de tratamiento para llevarse sus residuos.
(...) El 90% de las aguas residuales de los países en vías de desarrollo va a parar, sin tratamiento alguno, a mares, ríos y lagos; pero una cantidad sorprendente también procede de ciudades provistas de alcantarillado y plantas de tratamiento. En el mundo occidental, el saneamiento depende de las tuberías... y de la presunción de inocencia. A pesar de la tecnología, de los ingenieros y de lo ingenioso de los modernos sistemas sanitarios; a pesar del rutilante progreso y de los inodoros de cisterna, los seres humanos, aun los más ricos y mejor equipados, no saben qué hacer con sus aguas fecales, salvo llevárselas a otra parte y confiar en que nadie se entere de que se vierten sin tratar en alguna fuente de agua potable. Y lo cierto es que nadie se entera.
© EDICIONES EL PAÍS S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid [España] - Tel. 91 337 8200
23 septiembre, 2009
La Tierra en Miniatura
Este es un extracto de la nota de Adrián Paenza en la contratapa de Página12 de hoy
Si pudiéramos reducir la población de la Tierra a una pequeña comunidad de 100 personas manteniendo las proporciones de hoy en día, el resultado sería el siguiente:
61 asiáticos
13 africanos
12 europeos
8 norteamericanos
5 sudamericanos y caribeños
1 de Oceanía
50 mujeres
50 hombres
47 viven en un área urbana
9 discapacitados
33 cristianos (católicos, protestantes, ortodoxos, anglicanos y otros variantes)
18 musulmanes
14 hindúes o hinduistas
16 no son religiosos
6 budistas
13 practican otras religiones
43 viven sin sanidad básica
18 viven sin una fuente de agua potable
6 personas poseen el 59 por ciento de las riquezas de la comunidad
13 están hambrientos o desnutridos
14 no saben leer y sólo 7 tienen una educación de nivel secundario
Sólo 12 tienen una computadora
Sólo 3 tienen conexión a Internet
1 adulto de entre 15-49 años tiene VIH/sida
La aldea gasta más de 1,12 billones de dólares en gastos militares y tan sólo 100 mil millones en proyectos para el desarrollo
Si usted tiene comida en la heladera, guarda su ropa en un ropero, tiene una cama para dormir y un techo sobre su cabeza, entonces, usted es más rico que el 75 por ciento de la población mundial.
Si tiene una cuenta en el banco, entonces es una de las 30 personas más ricas del mundo.
18 luchan para sobrevivir con un dólar por día... o menos
53 luchan para sobrevivir con dos dólares por día o menos
17 hablarían mandarín
9 inglés
8 hindi o urdu
6 español
6 ruso y
4 árabe
Esta lista sólo contempla la lengua madre de la mitad de los habitantes de la villa. La otra mitad hablaría (en orden decreciente por frecuencia) bengalí, portugués, indonesio, japonés, alemán, francés y 200 otros idiomas
Un tercio de la villa (33) serían niños. Sólo la mitad de estos niños estarían inmunizados frente a enfermedades infecciosas prevenibles, tales como polio y rubéola
6 de los 100 habitantes de la villa tendrían más de 65 años
Sólo la mitad de las mujeres casadas tendrían acceso a métodos anticonceptivos
Todos los años se producirían 3 nacimientos y 1 muerte. Es decir, la villa tendría 102 personas al año siguiente
Sólo 7 personas tendrían auto (algunas de ellas más de uno)
Una tercera parte de la población no tendría acceso al agua potable, y de los 67 adultos de la villa, la mitad (¡la mitad!) sería analfabeta
Eso sí: la villa habría enterrado bajo tierra suficiente poder en armas nucleares para explotarse y destruirse a sí misma varias veces. Y estas armas estarían bajo el control de sólo 10 personas
* Las fuentes de la información que aparece publicada son:
1) http://www.miniature-earth.com/me_spanish.htm
2) www.makepovertyhistory.org
3) www.millenniumcampaign.org
4) www.un.org/millenniumgoals/
5) http://sustainer.org/dhm_archive/index.php?display_article=vn338villageed
Si pudiéramos reducir la población de la Tierra a una pequeña comunidad de 100 personas manteniendo las proporciones de hoy en día, el resultado sería el siguiente:
61 asiáticos
13 africanos
12 europeos
8 norteamericanos
5 sudamericanos y caribeños
1 de Oceanía
50 mujeres
50 hombres
47 viven en un área urbana
9 discapacitados
33 cristianos (católicos, protestantes, ortodoxos, anglicanos y otros variantes)
18 musulmanes
14 hindúes o hinduistas
16 no son religiosos
6 budistas
13 practican otras religiones
43 viven sin sanidad básica
18 viven sin una fuente de agua potable
6 personas poseen el 59 por ciento de las riquezas de la comunidad
13 están hambrientos o desnutridos
14 no saben leer y sólo 7 tienen una educación de nivel secundario
Sólo 12 tienen una computadora
Sólo 3 tienen conexión a Internet
1 adulto de entre 15-49 años tiene VIH/sida
La aldea gasta más de 1,12 billones de dólares en gastos militares y tan sólo 100 mil millones en proyectos para el desarrollo
Si usted tiene comida en la heladera, guarda su ropa en un ropero, tiene una cama para dormir y un techo sobre su cabeza, entonces, usted es más rico que el 75 por ciento de la población mundial.
Si tiene una cuenta en el banco, entonces es una de las 30 personas más ricas del mundo.
18 luchan para sobrevivir con un dólar por día... o menos
53 luchan para sobrevivir con dos dólares por día o menos
17 hablarían mandarín
9 inglés
8 hindi o urdu
6 español
6 ruso y
4 árabe
Esta lista sólo contempla la lengua madre de la mitad de los habitantes de la villa. La otra mitad hablaría (en orden decreciente por frecuencia) bengalí, portugués, indonesio, japonés, alemán, francés y 200 otros idiomas
Un tercio de la villa (33) serían niños. Sólo la mitad de estos niños estarían inmunizados frente a enfermedades infecciosas prevenibles, tales como polio y rubéola
6 de los 100 habitantes de la villa tendrían más de 65 años
Sólo la mitad de las mujeres casadas tendrían acceso a métodos anticonceptivos
Todos los años se producirían 3 nacimientos y 1 muerte. Es decir, la villa tendría 102 personas al año siguiente
Sólo 7 personas tendrían auto (algunas de ellas más de uno)
Una tercera parte de la población no tendría acceso al agua potable, y de los 67 adultos de la villa, la mitad (¡la mitad!) sería analfabeta
Eso sí: la villa habría enterrado bajo tierra suficiente poder en armas nucleares para explotarse y destruirse a sí misma varias veces. Y estas armas estarían bajo el control de sólo 10 personas
* Las fuentes de la información que aparece publicada son:
1) http://www.miniature-earth.com/me_spanish.htm
2) www.makepovertyhistory.org
3) www.millenniumcampaign.org
4) www.un.org/millenniumgoals/
5) http://sustainer.org/dhm_archive/index.php?display_article=vn338villageed
21 septiembre, 2009
aeropuerto
Se sabe que un aeropuerto es un no lugar. Es decir, físicamente es un lugar a veces gigante, a veces menos grande. Pero, definitivamente, es un no lugar en los términos que Marc Augé, el etnólogo francés, define aquellos "espacios del anonimato" como centros comerciales y aeropuertos, entre otros.
En los aeropuertos hay espacios que se distinguen. El lugar al que arriba el viajero y los que le acompañan, donde no hay filtro de ingreso (en algunos aeropuertos, por seguridad, no entra nadie salvo el que viaja). Están también los lugares a los que se accede únicamente con la tarjeta de embarque. Para entrar en ellos es necesario pasar una frontera de revisiones. Todo es revisado con minucia, uno es revisado con minucia. Además, en los últimos tiempos la burocracia complica los movimientos.
Ver a una cantidad de personas sacándose, o poniéndose, el cinturón, tiene un aire de intimidad compartida. Hay una instancia de jugar al memory visual, lleva alicate, lleva tijeras, lleva pinzas. No, no y no, todo va en el equipaje. Hay ciertas lecciones que uno aprende.
Después de haber pasado las revisaciones correspondientes, hay un espacio que además de un no lugar también es un no espacio. Es decir, además de perder la identidad, uno no está en ningún lugar, en ningún país, está esperando, ese sitio para personas que están "en tránsito".
Un hombre duerme en el piso, con la cabeza apoyada en un bolso, intentando conciliar un sueño difícil entre gritos y travesuras de niños. Un padre le enseña a patear la pelota recién comprada a un niño que apenas sabe caminar al tiempo que la madre juega al solitario en una computadora portátil. Todo eso entre cientos de personas que ocupan todas las sillas, incómodas, disponibles. Otras tantas se sientan en el piso, apoyándose contra la pared o contra cualquier superficie dura.
Los hombres hacen uso ostentoso del bolsillo de la camisa.
Cuántas cosas pueden entrar en el bolsillo de la camisa.
O en la cartera de la dama.
O en la valija con rueditas.
O en la mochila.
En los aeropuertos hay espacios que se distinguen. El lugar al que arriba el viajero y los que le acompañan, donde no hay filtro de ingreso (en algunos aeropuertos, por seguridad, no entra nadie salvo el que viaja). Están también los lugares a los que se accede únicamente con la tarjeta de embarque. Para entrar en ellos es necesario pasar una frontera de revisiones. Todo es revisado con minucia, uno es revisado con minucia. Además, en los últimos tiempos la burocracia complica los movimientos.
Ver a una cantidad de personas sacándose, o poniéndose, el cinturón, tiene un aire de intimidad compartida. Hay una instancia de jugar al memory visual, lleva alicate, lleva tijeras, lleva pinzas. No, no y no, todo va en el equipaje. Hay ciertas lecciones que uno aprende.
Después de haber pasado las revisaciones correspondientes, hay un espacio que además de un no lugar también es un no espacio. Es decir, además de perder la identidad, uno no está en ningún lugar, en ningún país, está esperando, ese sitio para personas que están "en tránsito".
Un hombre duerme en el piso, con la cabeza apoyada en un bolso, intentando conciliar un sueño difícil entre gritos y travesuras de niños. Un padre le enseña a patear la pelota recién comprada a un niño que apenas sabe caminar al tiempo que la madre juega al solitario en una computadora portátil. Todo eso entre cientos de personas que ocupan todas las sillas, incómodas, disponibles. Otras tantas se sientan en el piso, apoyándose contra la pared o contra cualquier superficie dura.
Los hombres hacen uso ostentoso del bolsillo de la camisa.
Cuántas cosas pueden entrar en el bolsillo de la camisa.
O en la cartera de la dama.
O en la valija con rueditas.
O en la mochila.
05 septiembre, 2009
Montevideo, mate en la catedral
Cono Sur, 'mon amour' (diario de viaje)
ANDRÉS NEUMAN 05/09/2009 - Babelia, suplemento de El País de Madrid
Impresiones de tres capitales americanas: Buenos Aires, Montevideo y Santiago de Chile
Buenos Aires, el virus del apocalipsis
Piso el aeropuerto de Ezeiza y automáticamente, como quien cambia el dial de una radio, me escucho hablar y pronunciar en porteño. Paso del asertivo "buenos días" español al deslizante "buennn díííaaa..." argentino. ¿Por qué el día será diverso en España y único en Argentina? ¿Un país plurinacional se saluda en plural y un país centralista, en singular?
***
He aterrizado el día de las elecciones. Todos los candidatos acudieron al programa Gran Cuñado, mezcla de Gran Hermano y guiñoles políticos, para encontrarse con su doble. Fueron momentos particularmente honestos de la campaña: la política profesional se asumió como parodia.
***
Viendo el éxito del partido de Macri, se diría que al país lo tienta volver al menemismo. Escribo macrista en mi portátil y el Word me corrige: machista. A veces el corrector ortográfico parece un detector ideológico.
***
Leo Pájaros en la boca, el nuevo libro de Samanta Schweblin. Los suyos podrían ser los mejores cuentos argentinos de mi generación. Secos. Duros. Contundentes. La brillantez de su realismo me recuerda a Guillermo Saccomanno. Su peculiaridad, a otra gran narradora que en realidad es su antípoda: Hebe Uhart. En el libro anterior de Schweblin apaleaban a un perro. En éste aplastan a una mariposa. Ambos cuentos parecen decirnos: sin condolencia no hay país.
***
La mayor preocupación política ante la gripe no es sanitaria, sino económica. Paseo por las calles disponibles, temerosas. Pienso en los paisajes apocalípticos de Plop de Rafael Pinedo o El año del desierto de Pedro Mairal. Cines, teatros, librerías y tiendas están semivacíos. El pánico ha disuadido a los clientes. Súbitamente queda muy clara la relación entre autoridad y mercado: el consumo depende del orden.
***
En Argentina las mascarillas se llaman barbijos. Extraño, porque aquí, acá, no se dice barbilla sino mentón o pera. Se supone que se llaman así por la barba, pero los barbijos son unisex. Como los virus y el miedo. Leo en el blog de Marcelo Figueras, autor de novelas conmovedoras como Kamchatka o La batalla del calentamiento, y que acaba de publicar Aquarium: "Si vendiese barbijos con la leyenda Michael Jackson tenía razón me llenaría de dinero".
***
Nos lavamos las manos. Nos lavamos las manos. Desde el estallido de la gripe A, no dejamos de lavarnos las manos. Al fin nuestras costumbres coinciden con nuestros principios.
***
Domingo por la tarde. Partido decisivo del Torneo Clausura. No han cerrado el estadio, pero el partido se interrumpe por otra alerta: caen toneladas de granizo. Los equipos de Vélez y Huracán se retiran. La gente espera. La gripe calla. El cielo ruge. El agua golpea. El césped alberga a una pelota apátrida en el círculo central. Un fotógrafo salta al campo, patina y se acuesta boca abajo en mitad de la cancha. Quiere retratar a la pelota, testigo del desalojo, rodeada de granizo. Frente al televisor en un café del aeropuerto, pienso que debería ganar Huracán: no sólo juega mejor, sino que tiene nombre de apocalipsis. Alguien me mira a mí. Yo miro la pantalla. Dentro de la pantalla, el público mira al fotógrafo. El fotógrafo contempla la pelota. Lo que mira la pelota es el misterio del país.
Montevideo, mate en la catedral
Llego a Montevideo coincidiendo con los festejos del centenario de Onetti. Para hacerle justicia al maestro, quizá sería preferible un funeral o una protesta.
***
La obra de Onetti es tan perdurable como el dolor, la tristeza o la desesperación. Nadie ha esculpido así en castellano esas realidades invisibles. Tampoco nadie ha adjetivado el mundo con una maldad tan exacta. Recuerdo El astillero, si se puede decir así, con turbia nitidez. Al leerlo pensé: esto es lo que habría escrito Camus si le hubieran gustado las metáforas.
***
Recorremos en coche las afueras. "¿Viste la película Whisky?", me pregunta el conductor. Le contesto que sí y que me pareció excelente. "Bueno", dice él señalando más allá de la ventanilla, "acá la tenés".
***
Montevideo es una posibilidad de lluvia. Por suerte la amabilidad de los montevideanos es una posibilidad de techo.
***
"¡Qué frío!", dice uno, "¡no puede ser!". "El invierno también es la realidad, che", contesta otro.
***
En la calle Ellauri, barrio pijo o pituco, está el shopping de Punta Carretas, que antes era una cárcel. El penal es inquietantemente agradable. Tonos pastel, hilo musical relajante, escaparates bien iluminados, escaleras mecánicas, mesas con refrescos. Los reos hacen túneles.
***
Saliendo del antiguo penal, como si hubiéramos vuelto a los setenta, una chica me entrega unos panfletos y se aleja corriendo. Los panfletos dicen: "Viajá a las estrellas saboreando la nueva Whopper Trek. Aros de cebolla y salsa barbacoa picante".
***
Advertencia a las puertas de la catedral: "No está permitido entrar con mate en el templo".
Santiago de Chile, el orden ensimismado
Lo primero que me llama la atención de Chile, sin haber aterrizado, es el formulario de aduanas. Parece hecho para confirmar la imagen del país en el exterior: profesionalidad, progreso, legalidad, orden. Está mejor diseñado que el argentino, que es largo y redundante. También supera al español. El impreso chileno es breve y razonable. Moderno, con letra grande, casilleros amplios. Tiene cierta vocación de lucimiento, de lavado de cara, de aquí no pasa nada.
***
Rodeada, protegida, separada por el vigor de la cordillera, un poco como mi Granada, Santiago se ensimisma.
***
Cierta impenetrabilidad, una vigilancia de algo que no se sabe qué es.
***
Uruguay: "Tu novela va a gustar mucho acá". Chile: "Probablemente no la venderemos". Argentina: "Hiciste una muy buena comunicación del libro".
***
"Los que éramos muy jóvenes cuando los libros de Bolaño llegaron a Chile", me dice el periodista, "fuimos embestidos, iluminados por él. Pero a los que no eran tan jóvenes les pasó todo lo contrario". No es lo mismo ser embestido que atropellado. Y que te iluminen no es igual a que te eclipsen.
***
Noto que aquí tienden a fotografiar a los escritores en contrapicado, haciéndoles mirar desde arriba a quien los mira. ¿Significa algo?
***
Hojeo suplementos culturales. Me entretengo comparándolos con los de Argentina. Si el tono predominante en las reseñas argentinas es la exhibición doctoral, en Chile lo frecuente es la agresión cascarrabias. Unas parecen destinadas a demostrar que el crítico es más inteligente que el autor. Las otras, a disuadir a las editoriales de seguir distribuyendo el libro en el país. Al entusiasmo o al placer les queda poco espacio.
***
"En la universidad", me cuenta ella, "mi profesor de filosofía nos subía décimas por ir a las marchas en contra del aborto". Pienso que es una ironía o una hipérbole, pero ella me mantiene la mirada con absoluta seriedad.
***
Bolaño afónico de vivir. Bolaño muerto de risa, muerto.
***
En el aeropuerto veo una edición inglesa de Cathedral of the Sea, de Ildefonso, Ildefóunso, Falcones. Best sellers. Autoayuda. También hay otras cosas: narrativa chilena contemporánea (Lemebel, Simonetti, Fuguet), antologías de Neruda y Mistral. Esto último podría parecer una obviedad. Pero, sinceramente, no recuerdo que en los aeropuertos españoles se vendan recopilaciones poéticas de Lorca o Juan Ramón o Aleixandre, que también fue Premio Nobel. Puedo escribir los diarios más tristes esta noche.
***
El chileno habla a solas. El argentino habla para sí mismo.
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ANDRÉS NEUMAN 05/09/2009 - Babelia, suplemento de El País de Madrid
Impresiones de tres capitales americanas: Buenos Aires, Montevideo y Santiago de Chile
Buenos Aires, el virus del apocalipsis
Piso el aeropuerto de Ezeiza y automáticamente, como quien cambia el dial de una radio, me escucho hablar y pronunciar en porteño. Paso del asertivo "buenos días" español al deslizante "buennn díííaaa..." argentino. ¿Por qué el día será diverso en España y único en Argentina? ¿Un país plurinacional se saluda en plural y un país centralista, en singular?
***
He aterrizado el día de las elecciones. Todos los candidatos acudieron al programa Gran Cuñado, mezcla de Gran Hermano y guiñoles políticos, para encontrarse con su doble. Fueron momentos particularmente honestos de la campaña: la política profesional se asumió como parodia.
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Viendo el éxito del partido de Macri, se diría que al país lo tienta volver al menemismo. Escribo macrista en mi portátil y el Word me corrige: machista. A veces el corrector ortográfico parece un detector ideológico.
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Leo Pájaros en la boca, el nuevo libro de Samanta Schweblin. Los suyos podrían ser los mejores cuentos argentinos de mi generación. Secos. Duros. Contundentes. La brillantez de su realismo me recuerda a Guillermo Saccomanno. Su peculiaridad, a otra gran narradora que en realidad es su antípoda: Hebe Uhart. En el libro anterior de Schweblin apaleaban a un perro. En éste aplastan a una mariposa. Ambos cuentos parecen decirnos: sin condolencia no hay país.
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La mayor preocupación política ante la gripe no es sanitaria, sino económica. Paseo por las calles disponibles, temerosas. Pienso en los paisajes apocalípticos de Plop de Rafael Pinedo o El año del desierto de Pedro Mairal. Cines, teatros, librerías y tiendas están semivacíos. El pánico ha disuadido a los clientes. Súbitamente queda muy clara la relación entre autoridad y mercado: el consumo depende del orden.
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En Argentina las mascarillas se llaman barbijos. Extraño, porque aquí, acá, no se dice barbilla sino mentón o pera. Se supone que se llaman así por la barba, pero los barbijos son unisex. Como los virus y el miedo. Leo en el blog de Marcelo Figueras, autor de novelas conmovedoras como Kamchatka o La batalla del calentamiento, y que acaba de publicar Aquarium: "Si vendiese barbijos con la leyenda Michael Jackson tenía razón me llenaría de dinero".
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Nos lavamos las manos. Nos lavamos las manos. Desde el estallido de la gripe A, no dejamos de lavarnos las manos. Al fin nuestras costumbres coinciden con nuestros principios.
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Domingo por la tarde. Partido decisivo del Torneo Clausura. No han cerrado el estadio, pero el partido se interrumpe por otra alerta: caen toneladas de granizo. Los equipos de Vélez y Huracán se retiran. La gente espera. La gripe calla. El cielo ruge. El agua golpea. El césped alberga a una pelota apátrida en el círculo central. Un fotógrafo salta al campo, patina y se acuesta boca abajo en mitad de la cancha. Quiere retratar a la pelota, testigo del desalojo, rodeada de granizo. Frente al televisor en un café del aeropuerto, pienso que debería ganar Huracán: no sólo juega mejor, sino que tiene nombre de apocalipsis. Alguien me mira a mí. Yo miro la pantalla. Dentro de la pantalla, el público mira al fotógrafo. El fotógrafo contempla la pelota. Lo que mira la pelota es el misterio del país.
Montevideo, mate en la catedral
Llego a Montevideo coincidiendo con los festejos del centenario de Onetti. Para hacerle justicia al maestro, quizá sería preferible un funeral o una protesta.
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La obra de Onetti es tan perdurable como el dolor, la tristeza o la desesperación. Nadie ha esculpido así en castellano esas realidades invisibles. Tampoco nadie ha adjetivado el mundo con una maldad tan exacta. Recuerdo El astillero, si se puede decir así, con turbia nitidez. Al leerlo pensé: esto es lo que habría escrito Camus si le hubieran gustado las metáforas.
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Recorremos en coche las afueras. "¿Viste la película Whisky?", me pregunta el conductor. Le contesto que sí y que me pareció excelente. "Bueno", dice él señalando más allá de la ventanilla, "acá la tenés".
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Montevideo es una posibilidad de lluvia. Por suerte la amabilidad de los montevideanos es una posibilidad de techo.
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"¡Qué frío!", dice uno, "¡no puede ser!". "El invierno también es la realidad, che", contesta otro.
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En la calle Ellauri, barrio pijo o pituco, está el shopping de Punta Carretas, que antes era una cárcel. El penal es inquietantemente agradable. Tonos pastel, hilo musical relajante, escaparates bien iluminados, escaleras mecánicas, mesas con refrescos. Los reos hacen túneles.
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Saliendo del antiguo penal, como si hubiéramos vuelto a los setenta, una chica me entrega unos panfletos y se aleja corriendo. Los panfletos dicen: "Viajá a las estrellas saboreando la nueva Whopper Trek. Aros de cebolla y salsa barbacoa picante".
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Advertencia a las puertas de la catedral: "No está permitido entrar con mate en el templo".
Santiago de Chile, el orden ensimismado
Lo primero que me llama la atención de Chile, sin haber aterrizado, es el formulario de aduanas. Parece hecho para confirmar la imagen del país en el exterior: profesionalidad, progreso, legalidad, orden. Está mejor diseñado que el argentino, que es largo y redundante. También supera al español. El impreso chileno es breve y razonable. Moderno, con letra grande, casilleros amplios. Tiene cierta vocación de lucimiento, de lavado de cara, de aquí no pasa nada.
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Rodeada, protegida, separada por el vigor de la cordillera, un poco como mi Granada, Santiago se ensimisma.
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Cierta impenetrabilidad, una vigilancia de algo que no se sabe qué es.
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Uruguay: "Tu novela va a gustar mucho acá". Chile: "Probablemente no la venderemos". Argentina: "Hiciste una muy buena comunicación del libro".
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"Los que éramos muy jóvenes cuando los libros de Bolaño llegaron a Chile", me dice el periodista, "fuimos embestidos, iluminados por él. Pero a los que no eran tan jóvenes les pasó todo lo contrario". No es lo mismo ser embestido que atropellado. Y que te iluminen no es igual a que te eclipsen.
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Noto que aquí tienden a fotografiar a los escritores en contrapicado, haciéndoles mirar desde arriba a quien los mira. ¿Significa algo?
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Hojeo suplementos culturales. Me entretengo comparándolos con los de Argentina. Si el tono predominante en las reseñas argentinas es la exhibición doctoral, en Chile lo frecuente es la agresión cascarrabias. Unas parecen destinadas a demostrar que el crítico es más inteligente que el autor. Las otras, a disuadir a las editoriales de seguir distribuyendo el libro en el país. Al entusiasmo o al placer les queda poco espacio.
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"En la universidad", me cuenta ella, "mi profesor de filosofía nos subía décimas por ir a las marchas en contra del aborto". Pienso que es una ironía o una hipérbole, pero ella me mantiene la mirada con absoluta seriedad.
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Bolaño afónico de vivir. Bolaño muerto de risa, muerto.
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En el aeropuerto veo una edición inglesa de Cathedral of the Sea, de Ildefonso, Ildefóunso, Falcones. Best sellers. Autoayuda. También hay otras cosas: narrativa chilena contemporánea (Lemebel, Simonetti, Fuguet), antologías de Neruda y Mistral. Esto último podría parecer una obviedad. Pero, sinceramente, no recuerdo que en los aeropuertos españoles se vendan recopilaciones poéticas de Lorca o Juan Ramón o Aleixandre, que también fue Premio Nobel. Puedo escribir los diarios más tristes esta noche.
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El chileno habla a solas. El argentino habla para sí mismo.
Ir a la nota en El País de Madrid
31 agosto, 2009
Te rompo el alma
“Callate o te rompo el alma” le dijo el padre al nene. Él lo miró, entre el miedo y el llanto que estaba a punto de desbordarle los ojos. Miedo que era mezcla de temor y respeto, sentimientos que tienen una frontera borrosa en determinadas circunstancias.
El nene al final no lloró, el desconcierto le ganó a todo. Desconcierto porque de tanto hablar de dios y del alma, siempre había pensado que el alma era algo intangible (no pensó esa palabra, el niño no conocía esa palabra, pero yo que soy más grande sé que pensó algo parecido a esa palabra). Además, pensó, cómo se puede romper un alma.
Papá, dijo con miedo, ¿dónde está el alma?
El nene al final no lloró, el desconcierto le ganó a todo. Desconcierto porque de tanto hablar de dios y del alma, siempre había pensado que el alma era algo intangible (no pensó esa palabra, el niño no conocía esa palabra, pero yo que soy más grande sé que pensó algo parecido a esa palabra). Además, pensó, cómo se puede romper un alma.
Papá, dijo con miedo, ¿dónde está el alma?
22 agosto, 2009
memoria y dolor
La memoria es una cosa rara. Estimulable desde el exterior.
Alcanza una palabra, un gesto, pasar por un lugar, para que afluyan recuerdos que descansaban en algún rincón difícil de ubicar.
Uno va y pregunta, el otro recuerda, responde.
Uno se va.
El otro se queda con algo abierto por donde amanecen recuerdos que dormían.
Asoman a borbotones o por goteo, molestan o recrean.
Están, nunca se habían ido, alcanza que alguien venga y abra "esa" puerta para que los recuerdos aparezcan.
Hay recuerdos con los que resulta difícil convivir, a esos parece mejor dejarlos quietos y encerrados.
Admiro a los que testimonian sobre el dolor de su propia vida. A los que se animan a hablar para que la memoria personal pase a ser patrimonio colectivo. Para que aprendamos.
Respeto a los que necesitan callar, a los que prefieren mantener la memoria en un ático cerrado, para que no duela. La necesidad de saber tiene el límite sutil del dolor propio.
Si hubiera una forma de conocer los recuerdos dolorosos sin que duelan a su dueño...
Alcanza una palabra, un gesto, pasar por un lugar, para que afluyan recuerdos que descansaban en algún rincón difícil de ubicar.
Uno va y pregunta, el otro recuerda, responde.
Uno se va.
El otro se queda con algo abierto por donde amanecen recuerdos que dormían.
Asoman a borbotones o por goteo, molestan o recrean.
Están, nunca se habían ido, alcanza que alguien venga y abra "esa" puerta para que los recuerdos aparezcan.
Hay recuerdos con los que resulta difícil convivir, a esos parece mejor dejarlos quietos y encerrados.
Admiro a los que testimonian sobre el dolor de su propia vida. A los que se animan a hablar para que la memoria personal pase a ser patrimonio colectivo. Para que aprendamos.
Respeto a los que necesitan callar, a los que prefieren mantener la memoria en un ático cerrado, para que no duela. La necesidad de saber tiene el límite sutil del dolor propio.
Si hubiera una forma de conocer los recuerdos dolorosos sin que duelan a su dueño...
21 agosto, 2009
detenida por espiar mail del ex
Hoy publicaron una nota en El País de Madrid donde se relata brevemente que dos mujeres fueron detenidas por entrar a la cuenta de e-mail del novio de una de ellas.
Confieso haber escuchado varias historias donde amantes despechados entran a casillas de correo de sus actuales o ex parejas, pero debo admitir que en ninguna de ellas aparece la policía.
La nota empieza diciendo "el amor se acaba pero la curiosidad nunca nos abandona".
En esta historia particular, una mujer de Pamplona (bien podría ser de cualquier lugar del planeta, pero no necesariamente mujer) entró a la cuenta de su ex, revisó los mensajes, mandó algunos y, para terminar la obra, le cambió la contraseña. "La Policía Nacional la ha detenido junto a su cómplice, una amiga, por lo que considera un delito de descubrimiento y revelación de secretos."
El tipo hizo la denuncia, descubrieron que habían entrado desde la casa de la amiga y las detuvieron. Aunque están libres hasta que las llamen para declarar.
La policía recomienda poner contraseñas seguras y cambiarlas regularmente, además de cortar en buenos términos.
Leer la nota
Confieso haber escuchado varias historias donde amantes despechados entran a casillas de correo de sus actuales o ex parejas, pero debo admitir que en ninguna de ellas aparece la policía.
La nota empieza diciendo "el amor se acaba pero la curiosidad nunca nos abandona".
En esta historia particular, una mujer de Pamplona (bien podría ser de cualquier lugar del planeta, pero no necesariamente mujer) entró a la cuenta de su ex, revisó los mensajes, mandó algunos y, para terminar la obra, le cambió la contraseña. "La Policía Nacional la ha detenido junto a su cómplice, una amiga, por lo que considera un delito de descubrimiento y revelación de secretos."
El tipo hizo la denuncia, descubrieron que habían entrado desde la casa de la amiga y las detuvieron. Aunque están libres hasta que las llamen para declarar.
La policía recomienda poner contraseñas seguras y cambiarlas regularmente, además de cortar en buenos términos.
Leer la nota
memoria nada fotográfica
El paso de los años era tan evidente mirando esa fotografía que por un momento se sintió ilusa, temió haber estado negando la realidad.
Rato después, cuando por casualidad pasó frente al espejo, pensó que la memoria que de sí misma tenía era una memoria reciente. Al mirarse al espejo no podía compararse consigo misma años antes, apenas unos días. Mirarse al espejo con la mirada de la memoria es algo imposible.
En la fotografía había dos amigas. Comparando, si se pudiera evitar comparar, hoy la piel está arrugada, hay manchas allí donde no había más que brillo.
Una lo sabe, lo está viendo, la otra ni idea tiene.
El cambio era evidente ante la fotografía. Sólo ante la fotografía. Podría destruirla, romper la evidencia. Algo adentro la instó a romper todas las imágenes que la contenían, pero no las imágenes viejas donde se veía niña o adolescente. Deshacerse de las relativamente recientes, esas que tienen cinco o siete años, donde hay diferencias sutiles a ojos de otros que para ella son notorias en demasía. Permaneció inmóvil. Pensando en el futuro. Volvieron a su mente las palabras de un hombre que pasados los setenta, sentado junto a su mujer, compañeros de toda la vida, dijo “cuando la miro la veo como cuando tenía quince”. Su mujer se sonrío con timidez, él no, él río sin ninguna timidez.
No se trata de envejecer, como si eso pudiera evitarse, no, es la tenue forma de notarlo. Nada es demasiado evidente hasta que aparece algo. Alguien no se animaría a hacerlo con tanto descaro como la fotografía. Porque los “alguienes” envejecen. Son las fotografías las que tienen el descaro de permanecer, persistirnos y sobrevivirnos, como ya ni nosotros recordamos.
Rato después, cuando por casualidad pasó frente al espejo, pensó que la memoria que de sí misma tenía era una memoria reciente. Al mirarse al espejo no podía compararse consigo misma años antes, apenas unos días. Mirarse al espejo con la mirada de la memoria es algo imposible.
En la fotografía había dos amigas. Comparando, si se pudiera evitar comparar, hoy la piel está arrugada, hay manchas allí donde no había más que brillo.
Una lo sabe, lo está viendo, la otra ni idea tiene.
El cambio era evidente ante la fotografía. Sólo ante la fotografía. Podría destruirla, romper la evidencia. Algo adentro la instó a romper todas las imágenes que la contenían, pero no las imágenes viejas donde se veía niña o adolescente. Deshacerse de las relativamente recientes, esas que tienen cinco o siete años, donde hay diferencias sutiles a ojos de otros que para ella son notorias en demasía. Permaneció inmóvil. Pensando en el futuro. Volvieron a su mente las palabras de un hombre que pasados los setenta, sentado junto a su mujer, compañeros de toda la vida, dijo “cuando la miro la veo como cuando tenía quince”. Su mujer se sonrío con timidez, él no, él río sin ninguna timidez.
No se trata de envejecer, como si eso pudiera evitarse, no, es la tenue forma de notarlo. Nada es demasiado evidente hasta que aparece algo. Alguien no se animaría a hacerlo con tanto descaro como la fotografía. Porque los “alguienes” envejecen. Son las fotografías las que tienen el descaro de permanecer, persistirnos y sobrevivirnos, como ya ni nosotros recordamos.
20 agosto, 2009
donantes
Pirulo de tapa - Página12 (hoy)
Donantes
Los dieciséis sobrevivientes de la tragedia de los Andes de 1972 iniciaron una campaña para la donación de órganos en Uruguay, que se extenderá luego a la Argentina. “Haga un pacto con la vida –dijo a la prensa José ‘Coche’ Inciarte, uno de ellos–, como el que nosotros hicimos allá arriba en la montaña hace 37 años.” Inciarte recordaba así el pacto que hicieron cuando estaban perdidos en la montaña y acordaron que si alguno de ellos moría, podía ser comido por los restantes. “Al ser donante vuelvo a sentir el mismo orgullo, la misma voluntad de donar para generar vida”, subrayó.
Donantes
Los dieciséis sobrevivientes de la tragedia de los Andes de 1972 iniciaron una campaña para la donación de órganos en Uruguay, que se extenderá luego a la Argentina. “Haga un pacto con la vida –dijo a la prensa José ‘Coche’ Inciarte, uno de ellos–, como el que nosotros hicimos allá arriba en la montaña hace 37 años.” Inciarte recordaba así el pacto que hicieron cuando estaban perdidos en la montaña y acordaron que si alguno de ellos moría, podía ser comido por los restantes. “Al ser donante vuelvo a sentir el mismo orgullo, la misma voluntad de donar para generar vida”, subrayó.
16 agosto, 2009
in extremis
Hay quienes desean casarse y hay quienes piden como último deseo casarse.Según dice en el Código Civil (artículos 84 al 87) para casarse in extremis hay que presentar un certificado médico que demuestre el peligro de muerte de uno de los miembros de la pareja.
Y se casan in extremis muchos cada año (en 2008 casi 50 parejas).
Colgado en la fachada del Registro Civil, en Sarandí 428, el cartelito llama la atención de montevideanos y extranjeros. Se lo puede ver, tal como en él se aclara, fuera del horario de oficina.
Me lo encontré un domingo, se los comparto a modo de curiosidad.