25 setiembre, 2007

puteadas

estábamos en la Laguna Céjar, una salada preciosidad de la naturaleza, de agua transparente, en la mitad del desierto. es tanta la sal que uno flota aunque no lo quiera. el agua es helada, pero, como milagrosamente, al fondo está hirviendo. se produce una extraña sensación, la parte superior del cuerpo se congela y en los pies el calor es tal que quema. en fin, estábamos ahí con dos españoles. uno de ellos fue el primero en entrar y era tal el frío del agua que el tipo lanzó una seguidilla de puteadas que, por religiosas y curiosas, me llamaron la atención: "me corro en el manto de la virgen maría" así empezó nomás, para seguir "por mis cojones que acá no hay agua caliente", "me cago en la hostia" y otras que podrán imaginarse, creo.

pensé, entonces, qué curiosa relación tienen algunos españoles con los efectos religiosos. y qué variedad de puteadas. acá en Chile, por ejemplo, todo pasa por los huevos y las huevadas, se soprenden cuando decimos "puta madre", porque para ellos eso es lo peor y para nosotros, uruguayos y argentinos, es más común, y en vez de por los huevos la cosa pasa por las pelotas y las bolas, boludo, pelotudo, etc.
creo que los mexicanos tienen también una variedad intensa de puteadas.
sospecho que ellos y los españoles son los que poseen la mayor variedad al respecto.

Comments:
hola dina, queria invitarte a visitar la pagina web de un libro que, por lo que lei en tu blog, te va a encantar...
el libro se llama "feo, por primera vez la historia no la escribe un lindo", y la web. www.feosexual.com
es un relato honesto, conmovedor y divertido sobre la presion de ser bello a toda costa
muchos saludos
gonzalo
 
Los piamonteses también se concentran en los símbolos sagrados cuando putean. "Dio Porco", se defecan en la Virgen, etc... Será una reacción allí donde el catolicismo fue muy aplastante. (y Ud., que observaba a un español puteante antes que a la laguna-géiser demuestra su predilección por las humanidades antes que por las naturales, caramba)
 
gonzalo, gracias! mientras escribo esto tengo en la otra ventana el sitio y me río y me muero de curiosidad, voy a tratar de conseguir el libro sea como sea!
que llegue octubre!
abrazo,
dina
 
Ulschmidt, así es, creo que el paisaje humano me puede a toda costa. la naturaleza es el universo continente, no? algo así, creo.
pero veo que me captó tal cual.
salud!
dina
 
Mmmm, puteadas mexicanas...los tipos tienen muchos "albures" pero no putean demasiado, de hecho los españoles y nosotros les ganamos lejos por mal hablados.
El tema de los albures es privativo de un sector o clase y por lo general se da entre machitos, he tratado de enterarme cómo está ese mundo pero hasta ahora sigo viéndolo por fuera.
La más tradicional es chingatumadre, chingar, chingada, chingón (cuando alguien es muy bueno en algo es chingón) chingado...también lo usan compuesto "chingatumadre cabrón" y el clásico "pendejo" que alude a alguien tarado. Me vale verga o a la verga son otras dos que andan en la vuelta. Esas son las que están en boca de todos, por lo que puedo ver tienen más que ver con cogerse a alguien o con la verga en sí (cabrón, el macho cabrío) que con huevos o cuestiones religiosas, pero digamos que 5 años después aún sigo puteando en yorugua...fuerte y claro (total sólo entienden la mitad...)
Un abrazo.
 
Si que la especialidad de los mexicanos es chingar a la madre, como: "la madre que lo parió" de los argentinos.
Ray Loriga (español), escribió una frase muy buena que no me ha tocado escuchar acá en Barcelona, pero suena a popular: "es más malo que darle de golpes bajos a la Virgen María".
Dina: soy una intrusa de la red a la que le gustó tu blog. Me gusta cómo escribes.
Saludos.
 
Uy, olvidé aclarar que soy mexicana y que también albureo de vez en cuando :)
 
maga, como siempre gracias. toda una novedad para mí.
El Corazón de Chiara, gracias también, qué bueno que te guste el blog. encantada.
así que somos peores que los mexicanos, quién lo diría!!
(alcanza con ver cómo se llama este mismísimo blog!!)
 
Llevo desde mi infancia viviendo en Madrid y aún recurro a las variantes porteñas cuando necesito putear. Tal vez porque el componente del santoral no está muy presente en mí o tal vez porque aún no hallé el gusto por las blasfemias. Acaso, todo es más sencillo y tenga que ver con añoranzas de mi ciudad natal. O no.
Un saludo.
 
Carlos, viviendo en otro país, con otro idioma, y escuchando a mis abuelas, aprendí que tres cosas uno hace en su lengua madre: contar, soñar y putear.
abrazo,
dina
 
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Nihil humani a me alienum puto (Terencio)