24 agosto, 2006
nostalgia, sí, capaz

Es jueves, es invierno y qué, estoy escuchando a Zitarrosa. No por estar lejos, porque escuchaba a Zitarrosa en Montevideo también, no con mate, era con whisky y cía.
Entonces, Zitarrosa canta "milonga para una niña", y yo, para ser sincera, siento esa emoción que sólo Zitarrosa me provoca, y que, para volver a ser sincera, a veces me hace llorar.
Qué tipo cabal, admirable, yo le aprecio a muerte su compromiso, su conciencia social. Su don como artista, pero también su "amor a la patria", por decirlo de alguna manera muy literal.
Viril, algo recio, lo que dice, a veces, sólo a veces, se contrasta con su propia voz, me genera dudas tanto sentimiento.
De repente me acuerdo de que hoy es 24 de agosto, que inventaron la noche de la nostalgia, y que capaz en mi inconsciente todo estaba preparado para que yo hoy me sentara a hacer el mate durar y escuchar a Zitarrosa.
Alfredo Zitarrosa
Milonga, estabas temblando
en mi corazón;
acurrucadita como un niño
acostumbrado al dolor.
Carne de otras milongas, vos sos,
canto de nadie
y en el mismo aire
te crecen dos alas de consolación.
Llena de hondos silencios
memoria cruel del amor,
sos mi flor de cartón,
rosa entregada con cada canción.
Milonga, aquí en la guitarra,
estrujándola,
hay una mano blanca
que viola y arranca tu rosa y se va.
Fue tan fácil robarte esa flor
que ni la mira;
La huele y la tira,
sus ansias suspiran por otra mejor.
Muñequita de alambre,
tu emocionada canción
nos es más que una ilusión,
sangre sin hambre, dolor sin dolor.
Gajito de enredadera,
milonga fiel,
ya no hay quien te quiera,